Cómo combatir el pelo graso en primavera

El otoño y la primavera son las estaciones que más preocupan a quienes tienen un pelo con tendencia a acumular grasa. Las calefacciones del invierno y el ambiente seco del verano tienden a dejar la grasaen su sitio, pero las estaciones de lluvia y los cambios constantes de temperatura provocan un aumento de los pelos apelmazados y sin brillo. Si en otoño preocupa, en primavera el peligro de sufrir un cabello graso es obsesión, pues a las lluvias del otoño, la primavera suma además esos días en que apetece salir de casa y exponer nuestro cabello a todas esas partículas flotantes de las ciudades que se pegan a nuestro pelo y provocan esa apariencia de pelo sucio y desaseado. En este post hablaremos de algunos consejos para minimizar el problema del pelo grasiento en primavera.

Un mal necesario

La grasa del cabello es necesaria. Creada bajo el cuero cabelludo por las glándulas sebáceas, la grasa no sólo aporta brillo y elasticidad al cabello, sino que crea una capa de protección que actúa de barrera entre las partículas de suciedad y nuestro pelo. Es una función esencial. El problema es cuando hay demasiada grasa, pues la protección que ofrece esta grasa, que es buena, no lo olvidemos, tiene un lado negativo: si hay mucha, la grasa y las partículas de suciedad que se pegan a nuestro cabello ensucian, y mucho.

¿Por qué tengo demasiada grasa en mi pelo? ¿Puedo solucionarlo?

Sin duda. Sin embargo, hay que distinguir entre problemas de grasa derivados de malos hábitos, que son el centro de este post, y aquellos problemas derivados de una sobreproducción de grasa de las glándulas sebáceas debido a trastornos en la pituitaria (glándula que organiza la actividad de otras glándulas) o a desequilibrios hormonales crónicos.

En este post hablaremos sólo de aquellas causas que podemos solucionar con un simple cambio de hábitos. Como las que siguen:

Lavado del cabello incorrecto

Puede ser incorrecto porque no lo lavamos lo suficiente, causa nº 1 de pelo grasiento en cualquier cabeza con facilidad a tener el pelo así, o porque lo lavamos con productos que no son adecuados. Aquí entran tanto los acondicionadores como las mascarillas, productos encaminados a la hidratación del cabello, y casi todos los champús que no están diseñados específicamente para cabellos grasos o que no son neutros. Es decir, si tienes el pelo graso y no te lo lavas con un champú neutro o con uno específicamente diseñado para cabellos grasos, lo más probable es que estés acrecentando el problema.

Pasar el día en ambientes sucios

Caminar todo el día por una ciudad contaminada no va a conseguir que tengas más grasa en el pelo, pero sí que tu pelo recoja esas partículas de suciedad que flotan en el aire urbano. Si tienes un pelo ya de por sí grasiento, esas partículas se quedarán pegadas a tu cabeza y lo ensuciarán. La mejor forma de que esto no pase es proteger bien el cabello con sombreros y gorras, especialmente si llueve.

Mala alimentación

Una dieta alta en grasas y azúcares también interviene en la sobreproducción de grasa. No porque haya una relación directa (como más grasa, más grasa genero), sino porque la mala alimentación es directamente contraria a la buena alimentación. Es decir, si el cuerpo funciona bien cuando está bien alimentado, es fácil suponer que no lo hará cuando está mal alimentado. Esto se traduce en desequilibrios hormonales –de los que hablaremos más abajo– y en una falta de vitaminas y minerales necesarios para que todo funcione. Por ejemplo, las vitaminas del grupo B y minerales como el zinc o el magnesio son esenciales para que todos los elementos que participan en la formación del cabello, lo que incluye también a las glándulas sebáceas, funcionen bien. Mala alimentación, mal funcionamiento. Para evitarlo, reduce el consumo de snacks y aumenta el de carnes, pescados, huevos y verduras verdes. Una buena opción son las ensaladas.

Desórdenes hormonales

Como ya dijimos, aquí no entran ni los trastornos de la pituitaria ni los desórdenes crónicos, sino aquellos fenómenos que temporalmente trastocan la producción de hormonas, como el embarazo, la menopausia, los tratamientos hormonales o la píldora anticonceptiva. Son causas que una vez superadas –las que se pueden superar– dejan de influir en el equilibrio hormonal y, por tanto, en la sobreproducción de grasa.

Medida exprés: champú IMD para cabellos grasos

El complemento perfecto al reajuste de tus hábitos para reducir la grasa de tu cabello es el champú IMD para cabellos grasos. Este producto tiene dos objetivos: primero, regular la producción de sebo del cuero cabelludo a través del azufre y la piroctona de olamine; y segundo, eliminar hongos que puedan estar ayudando a la producción de grasa, una solución más orientada para quienes sufren de problemas de caspa, pero que es muy útil para cualquier cabeza porque al usarlo eliminas el riesgo de sufrir de caspa excesiva, otra fuente principal de suciedad en el cabello.

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