Reduce el estrés con la técnica Pomodoro

La técnica Pomodoro es un sistema de gestión del tiempo. Básicamente consiste en dividir el tiempo de trabajo en periodos de 30 minutos, de los cuales 25 serán para hacer las tareas y los 5 restantes, de descanso. Acabada esa parcela de tiempo, volveremos a empezar. En el post de hoy hablaremos de esta técnica, de sus ventajas y de sus problemas.

Pese al exotismo que pueda despertar el nombre Pomodoro (tomate en italiano), el origen del invento es mucho más cercano de lo que pudiera parecer: se le ocurrió en los 80 a Francisco Cirillo, un gurú de la gestión del tiempo y de la informática que hoy vive en Berlín. Debe su nombre a los relojes de cocina con forma de tomate que Cirillo usaba para cronometrar sus tareas. El éxito de la técnica fue tal que Cirillo registró el nombre y empezó a comercializar guías y relojes con forma de tomate. Hoy dirige su propia consultora de gestión del tiempo para empresarios, entre otros negocios, y da charlas sobre su invención. Puedes encontrar más información en su web.

Reloj de arena

Cómo funciona la técnica Pomodoro

Volvamos al principio: periodos de 30 minutos divididos en 25 de trabajo sin interrupción y 5 de descanso. La técnica va más allá de una mera división 25+5 y explica un modo de trabajar que se basa en conocer cuánto tiempo dedicas a hacer las tareas, con el fin de que, pasados unos días, seas capaz de prever el tiempo que invertirás en cada tarea. El objetivo final de la técnica es que desaparezca la ansiedad ante el trabajo a realizar, pues ya sabrás exactamente el tiempo que te va a llevar. Si desaparece la ansiedad, trabajarás más y mejor. Pero vayamos por partes. Una versión simplificada de la técnica tendría los siguientes pasos:

Establecer cuáles son tus tareas del día y ordenarlas de importancia. (¿Recuerdas el post donde hablábamos sobre cómo distinguir entre lo urgente y lo importante?)

Poner en marcha el cronómetro. 25 minutos es la cifra que Cirillo recomienda, pero si prefieres 20 minutos o 30 o 35, no se va a enterar. La idea es fijar un tiempo y cumplirlo.

Esquivar las distracciones. Si te llega alguna distracción, amablemente dices no, y la apuntas para luego.

Suena el cronómetro, momento para el descanso. Aquí sí que conviene que respetes los 5 minutos. Puede ser una tentación alargar el descanso, así que no te relajes: 5 minutos, 10 a lo sumo.

Agotado el descanso, vuelta a empezar. Hay que repetir todos los pasos anteriores hasta acabar la tarea.

Terminada la tarea, apunta el tiempo que te ha llevado. Cuando hayan pasado unos días y hayas completado tareas parecidas, tendrás una idea más o menos fiel de cuánto tiempo tardas en terminar esas tareas. Según Cirillo, saber esto te hará afrontar nuevas tareas con mayor tranquilidad.

¿Y qué pasa con las interrupciones? Cuando acabes las tareas principales tendrás que valorar si son importantes y si deben hacerse a continuación.

Ventajas de trabajar usando la técnica Pomodoro

  • Crea un contexto de trabajo eficaz: 25 minutos de concentración máxima. Sin interrupciones.
  • Reduce incertidumbre. Si siempre realizas las mismas tareas, esta técnica te permitirá saber exactamente cuánto tiempo inviertes en cada encargo.
  • Ayuda a planificar. No sólo por la gestión del tiempo, sino porque te obliga a jerarquizar las tareas antes de ponerte con ellas.
  • Te obliga a levantarte de la silla. Es un beneficio indirecto para tu salud: cada vez que suene el cronómetro, levántate y da un paseo, haz unos estiramientos, quizá unas sentadillas si te ves con ánimos. Mejorarás la circulación sanguínea y gastarás algunas calorías inesperadas.

Desventajas

  • No deja tiempo para el calentamiento. Si eres de las personas que necesitan un tiempo de acondicionamiento para trabajar, que consigue su mayor rendimiento cuando lleva un rato haciendo la tarea, esta técnica no sirve, pues te obliga a estar al 100% desde el segundo 1.
  • No es compatible con entornos de trabajo con interrupciones constantes. Si trabajas en una oficina y tienes a un equipo de personas que te pregunta o tu relación con los clientes incluye resolver dudas de forma inmediata, Pomodoro no tiene cabida en tu día a día, pues no vas a poder cumplir con la regla de dejar para luego las interrupciones.
  • Exige un entorno aislado. Esta desventaja tiene que ver con lo anterior. Pomodoro no está pensada para trabajos en equipo, pues cualquier valoración del compañero tendría que ser considerada como una interrupción.
  • No vale para trabajos creativos. Pomodoro se fundamenta en conocer cuánto tiempo dedicas a las tareas. Esto puede funcionar si te dedicas a escribir código de programación (tarea inicial de Cirillo), a hacer asientos contables, a rellenar facturas o a planchar camisas, pero, ¿qué pasa si escribes libros, diseñas anuncios o, en resumidas cuentas, haces trabajos creativos? ¿Es posible calcular cuánto vas a tardar en dar con una buena idea?

Si tu día a día es una sucesión de tareas previsibles y mecánicas, prueba a usar Pomodoro, pues es probable que te ayude. Pero si tienes un trabajo de corte más creativo, quizá Pomodoro no sea lo más adecuado para ti.

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