Astenia primaveral: qué es y cómo combatirla

No todo lo que trae la primavera es positivo. Al aumento de horas de luz y la subida de las temperaturas se une la astenia primaveral, un término que ha ido ganando popularidad en los últimos años. La astenia primaveral consiste en el cansancio que una parte variable de la población experimenta durante el cambio de invierno a primavera. No es un término nuevo, pero sí que lo es su uso: cada año, más personas dicen sufrirla. Los estudios clínicos calculan que pueden sufrirla alrededor del 1% de la población, pero si se pregunta a la población, la mitad reconoce sufrir sus síntomas. Y es normal, la astenia no es tanto un problema como un conjunto de síntomas. En el post de hoy explicaremos qué es y por qué se produce.

Mujer preocupada por su astenia primaveral

La astenia es un trastorno pasajero que se manifiesta en un buen número de síntomas: fatiga, trastornos de sueño, dificultad para concentrase, falta de apetito, dolor de cabeza, apatía… Si has tenido un día gris y al llegar a casa no sabes explicar por qué, es que la estás sufriendo.

Por qué se produce la astenia primaveral

Realmente no es exclusiva de la primavera, pues también es común al pasar del verano al otoño, pero sí que tiene sus propias características. Y son muy interesantes: ¿quién podría pensar que dejar atrás el frío y la lluvia y recibir más horas de luz y unas temperaturas más templadas nos traería de cabeza a los humanos? El problema comienza con la falta de adaptabilidad del ser humano, algo de lo que hemos hablado muchas veces en este blog −¿recuerdas la poca flexibilidad que tienen los folículos pilosos para aguantar los cambios de temperatura?−. Ganamos en horas de sol, de acuerdo, pero el cuerpo tarda en asimilar el cambio. A eso hay que añadir el nuevo horario (todo se atrasa una hora) y que durante las primeras semanas de primavera el clima no se aclara: frío, lluvia, calor, lluvia, sol radiante, calor, frío de nuevo. Y aún hay más, pues con la primavera llegan las primeras alergias, que también son cada vez más comunes.

El resultado de este caos climatológico-respiratorio es que nuestro cuerpo sufre un problema de adaptación y empieza a mover sus recursos a voluntad propia, algo parecido a lo que sucede cuando sufrimos estrés: el cuerpo elige por sí mismo cuáles son las funciones principales y destina los recursos hacia allí. Los trastornos que este orden desordenado provoca son los síntomas de la astenia.

¿Hay solución? Sin duda. La astenia primaveral es un trastorno pasajero y tiene fecha de caducidad: dos-tres semanas. Si los síntomas comentados te duran más de ese tiempo, entonces tienes que consultar con un médico porque quizá no se trate de de cuadros depresivos o de anemia.

Mujer recuperada de astenia en primavera

Soluciones nada sorprendentes (bueno, una sí)

Vale, sabemos que serán unas semanas grises pero, ¿podemos hacer que sea menos tiempo? Claro, sólo hay que seguir algunos de los siguientes consejos:

  • Dormir más. Es de cajón: si estamos más cansados, tendremos que dormir más. Este es el primer punto que ganamos. El segundo es que, al pasar menos tiempo expuestos a los cambios que la primavera nos reserva, el cuerpo sufrirá menos y, por tanto, los síntomas serán menores.
  • Mejorar la alimentación. Otra sorpresa. Si nuestro cuerpo requiere más energía para ordenarse a sí mismo, nuestro deber es darle energía de la mejor. Es muy recomendable aumentar ligeramente la ingesta de carbohidratos sanos (pasta, integral si puede ser) y reforzar las vitaminas y los minerales más importantes: vitaminas del grupo B, vitaminas A y C y mucho hierro y calcio. O dicho de otro modo: comeremos más carne, pescado, frutos secos, legumbres y verduras verdes.
  • Beber más agua. Nos ayudará a estar hidratados y favorecerá la circulación del extra de vitaminas y minerales que estamos metiendo a nuestro cuerpo.
  • Hacer más deporte. Tiene tres beneficios importantes. El primero es que nos servirá de revulsivo para combatir la apatía a través del ejercicio; el segundo es que le servirá a nuestro organismo para recordarle que se deje de desórdenes y se concentre en lo de siempre (mantenernos sanos); y tercero, nos servirá pasa cansarnos más y provocar el sueño, lo que, a su vez, nos facilitará cumplir el punto primero de estas recomendaciones.
  • Ordenar nuestro día. Un punto muy importante. Aunque el desorden de nuestro organismo sea interno, podemos ayudarle si externamente cumplimos con un plan previamente trazado. Nuestro organismo empeora cuando improvisa (lo vemos fácilmente con nuestra reacción al recibir nuevas tareas urgentes, por ejemplo), así que hay que eliminar las sorpresas. Levántate a la misma hora (y mantenlo si puedes los fines de semana), sigue un horario fijo de comidas y, sobre todo, acuéstate todos los días cuando toque. Hazte un guion sencillo y cúmplelo a rajatabla. Notarás la diferencia y pronto te olvidarás de astenia primaveral.

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