Una mente maravillosa o como mejora nuestra vida el tener una actitud positiva

La vida no es un “camino de rosas”, lo sabemos, e independientemente de quienes seamos, donde vivamos, a qué nos dediquemos o el dinero que tengamos; a todos nos toca vivir experiencias desagradables.

Sin embargo, a pesar de las circunstancias que rodean nuestra vida, que nos hacen diferentes a unos de otros, tenemos algo en común: podemos elegir la forma de vivirla.

La actitud que tengamos frente a la adversidad, va a influir en la forma en la que afrontemos la vida. Y esto, a su vez, tendrá una relación directa en la forma en que se desarrolle y en cómo nos afectará.

Frase positiva escrita sobre la arena en una playa

Si optamos por tener una actitud positiva ante la vida, llenaremos ésta de optimismo y seremos capaces de enfrentarnos a los problemas de una forma mucho más eficaz, hacer frente a las preocupaciones y alejar de nuestra cabeza los pensamientos negativos.

Por el contrario, si siempre vemos el vaso medio vacío, será más difícil que encontremos la solución a los problemas que nos surjan, aunque la solución se encuentre ante nuestros ojos.

Ser capaces de tener una actitud positiva puede:

  • Conseguir que seamos personas más felices.
  • Que nos sea más fácil alcanzar las metas que nos propongamos.
  • Que tengamos ganas de vivir la vida.
  • Poder ayudar a los demás.

Entonces, ¿qué es lo que hace diferentes a las personas que gozan de una actitud positiva de las demás? Diferentes estudios han demostrado que las personas que muestran esta actitud, comparten las siguientes características:

  • Tienen la capacidad para ver lo bueno de los demás, con lo cual, les tratan de forma positiva y, de esta manera, consiguen recibir lo mismo que están dando.
  • Son capaces de ver la oportunidad donde otros no las ven.
  • Tienen confianza en sus posibilidades, con lo cual, les es más fácil conseguir tener éxito.
  • Son empáticos y generosos. Las personas con actitud positiva siempre están dispuestas a ayudar a los demás.
  • Son persistentes y perseverantes.
  • No piensan en problemas, sino en soluciones.

 

 

¿Se puede aprender a tener una actitud positiva?

 Las actitudes se aprenden desde la infancia. Si bien es cierto, que a medida que vamos cumpliendo años, es más complejo realizar cambios, pero con persistencia y perseverancia se puede lograr.

Mujer sujeta un dibujo de una cara sonriente

Para poder gozar de una actitud positiva en los peores momentos, debemos:

  • No pretender tener todo bajo control, fundamentalmente, porque es imposible controlarlo todo. Es más, las cosas que no podemos controlar, tampoco podemos cambiarlas. Por lo tanto si algo tiene solución, tarde o temprano, la encontraremos y, sino la tiene, ¿para qué perder tiempo y energía?
  • Centrarnos en el presente. El pasado ya no existe, porque ya lo hemos vivido y  el futuro tampoco, porque no sabemos si vamos a llegar a él. Lo único que sabemos es que vivimos en el momento actual; centrémonos en el aquí y ahora.
  • Aprender de las diferentes experiencias que nos ofrece la vida. Aunque no lo creas, las personas aprendemos más cuando nos equivocamos que cuando acertamos. Hasta de las malas experiencias podemos sacar una lectura positiva. ¿Sabes que las experiencias son siempre neutras? Pues sí, lo son, y somos las personas las que le damos connotación emocional.
  • Darnos la oportunidad de equivocarnos. No podemos ni debemos ser críticos ni duros con nosotros mismos cada vez que algo nos sale mal. En lugar de eso, céntrate en cómo puedes mejorar y qué debes cambiar para no equivocarte la próxima vez. Recuerda, que las personas que nuca se equivocan son las que nunca hacen nada.
  • Pedir ayuda cuando la necesitemos. No es necesario que afrontemos los problemas nosotros solos. Buscar apoyo en los demás te ayudará a encontrar la solución más rápido.
  • Recordar que “no hay mal que cien años dure”; tarde o temprano todo pasa. Debemos considerar a los problemas y dificultades que se nos presentan a lo largo de la vida, como oportunidades para demostrarnos a nosotros mismos el potencial que tenemos y que, cuando una puerta se cierra, tenemos que buscar otra que esté abierta.

 

Por nuestras clínicas pasan, a diario, muchas personas que presentan una característica común: todas tienen problemas capilares, en mayor o menor medida. Obviamente, su recuperación no sólo depende de la patología que presentan y de su gravedad, sino que hemos podido comprobar una recuperación mucho más rápida en pacientes con una actitud positiva hacia la enfermedad que padecen.

Es más, hemos comprobado que pacientes con una patología complicada consiguen una recuperación más rápida y óptima que aquellas que presentan problemas menores y, sin embargo, toman una actitud pesimista ante los mismos.

 

Así que, ponte manos a la obra y disfruta de la vida. Porque sólo tenemos una y ¡hay que vivirla!

 

 

Dra. Catalina Poza. Jefe de la Unidad de Psicología de Instituto Médico Dermatológico.

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