La epidemia de este siglo: La depresión

“No disfruto de la vida como antes. Siento que las cosas que antes me divertían, ya no lo hacen. He perdido el gusto por las cosas que antes me encantaban. No me apetece salir, sólo estar tumbado y dormir. La gente que me rodea me dice que tengo que poner de mi parte, pero no entienden que no puedo. Todo se me hace cuesta arriba, siempre estoy cansado.”

Este suele ser uno de los discursos más habituales de las personas que padecen depresión. Sienten que las personas que están a su alrededor no “las entienden” y que “si tuvieran fuerza de voluntad podrían salir de ese estado”.

Sin embargo, esto no es así, un cuadro depresivo no puede ser atribuido a una falta de fuerza de voluntad por parte de quien la padece.

Hombre deprimido

Antes de continuar hablando de la depresión, debemos hacer una aclaración. La depresión rara vez está provocada por un factor externo y localizado. En la mayoría de los casos, la depresión es causada por un conjunto de factores que pueden ser:

  • Externos, en cuyo caso de hablamos de depresión exógena. En este caso, los pacientes padecen depresión como una “reacción” a algo que les ha sucedido (fallecimiento de un familiar, enfermedad, pérdida de trabajo, problemas personales y/o familiares….)
  • Internos, en cuyo caso hablamos de depresión endógena. En estos casos la depresión puede aparecer  por desequilibrios químicos a nivel neurológico. Suelen ser hereditarias.

El trastorno depresivo es muy complejo porque en la mayoría las ocasiones esta provocado por varios factores y, además, en muchos casos, llevan asociados otros trastornos asociados.

Aunque en un principio se pensaba que la depresión exógena debía tratarse con psicoterapia y la endógena mediante farmacología, en la actualidad sabemos que esto no es así.

Ambas necesitan de ambos tratamiento (psicológico y farmacológico) para que el paciente sea capaz de superarlas.

El tratamiento farmacologico dependerá del tipo de cuadro depresivo que presente el paciente así como la severidad del mismo.

Por lo que respecta al tratamiento psicológico, consistirá fundamentalmente en hacer entender al paciente que la realidad no es lo mismo que la realidad que el está viviendo. Se comenzará con pequeños cambios, del “ya no me gusta nada” a ” casi nada me gusta”, del “todo me aburre” al “casi todo me aburre”; se trata de pequeños cambios, pero por algo se empieza.

Mujer sentada en el suelo se lamenta de sus problemas

Entonces…

¿Cuáles son los principales síntomas de una persona que padece depresión?

  1. Bajo estado anímico la mayor parte del tiempo.
  2. Insomnio o sueño excesivo.
  3. Falta de apetito o comer en exceso.
  4. Enlenticimiento de los movimientos.
  5. Ideas de inutilidad, de no valer para nada y ser un estorbo.
  6. Perdida del gusto por la mayoría o por todas las cosas que antes gustaban.
  7. Inapetencia sexual.
  8. Ideas recurrentes de muerte, pudiendo llegar en el peor de los casos a ideas suicidas.

Ya sabemos cuáles son los principales síntomas de un cuadro depresivo, pero…

¿Qué podemos hacer para superarlo?

Como hemos comentado anteriormente, el tratamiento de un cuadro depresivo debe realizarse tanto farmacológica como psicológicamente. Algunas de estas recomendaciones, podrían sernos de utilidad para salir de él.

  • Mantente activo: ya sabemos que las personas con depresión sufren una pérdida de interés por actividades que antes les resultaban gratificantes. Por este motivo es importante que se realicen actividades que antes nos resultaban placenteras.
  • Cambiar los pensamientos negativos en positivos. Es muy habitual que las personas con depresión hagan atribuciones irracionales de las cosas que les suceden, por ejemplo, si algo les ha salido mal, el pensamiento automático es “soy un inútil”. El objetivo es cambiar este pensamiento negativo por otro positivo: “que me equivoque no significa que sea un inútil”.
  • Aumentar la autoestima, mediante la identificación y eliminación de pensamientos auto críticas. El tratarse con cariño es fundamental para aumentar la autoestima de las personas.
  • Afrontar las diferentes situaciones que nos surjan en la vida, en lugar de evitarlas. Debemos tener en cuenta que la evitación es un mecanismo de defensa, que a largo plazo, nos convierte en personas poco válidas.
  • Ser asertivos, es decir, aprender a que los demás respeten nuestras decisiones de forma no violenta o brusca.
  • Establece objetivos realistas a corto plazo.
  • Aprende a relajarte.
  • Practica meditación o mindfulness.
  • Aprende a solucionar los diferentes problemas que se nos presentan en la vida. Para ello debemos analizar los pros y los contras que tienen las diferentes opciones que tenemos para solucionar un problema.

En el caso de las alteraciones dermatológicas en general, y de los problemas capilares en particular, se ven acompañados, en su gran mayoría por variaciones en el estado anímico. Esta fluctuación en el estado de ánimo dependerá de la gravedad del problema que padezca la persona o de cómo está perciba que es lo que le está pasando y porque.

Un porcentaje elevado de las consultas que llegan a nuestras clínicas muestran que la inmensa mayoría de las personas que sufren problemas capilares también presentan síntomas depresivos. Por este motivo, es importante, tratar no sólo él problema capilar con el tratamiento que el especialista considere más adecuado, sino ponernos en manos de los profesionales de la salud mental, quienes trabajarán con nosotros a nivel psicológico.

 

 

Dra. Catalina Poza. Jefe de la Unidad de Psicología de Instituto Médico Dermatológico.

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