Causas habituales que provocan la caída del cabello

Entre las causas conocidas más habituales que provocan la caída del cabello se encuentran el propio ciclo de vida del pelo, la genética -principal causa de la alopecia androgenética, la más común en hombres-, la mala alimentación y algunas enfermedades y tratamientos.

Ciclo de vida del cabello

El ciclo de vida del cabello tiene tres fases que se van sucediendo a lo largo de los años. La fase de crecimiento, o anágena, es la más larga y dura entre 2 y 7 años. En esta fase el pelo crece aproximadamente 1 centímetro al mes. Cumplida esta fase, la siguiente es la de transición o catágena, donde el pelo interrumpe su crecimiento. Después de 3 semanas de espera, llega la siguiente y última fase: de reposo o telógena. Durante 3 meses el pelo caerá, bien porque sea arrancado con un peine o por su propio peso. Tras la caída del cabello el ciclo vuelve a empezar.

ciclo de vida del cabello

Herencia genética y hormonas

Dos de las causas más habituales de la alopecia androgenética, la más común de todas las especialidades, son la herencia genética y las hormonas. A veces aparecen juntas: el cambio hormonal por sí sólo desencadena un proceso que finaliza con la caída del pelo; si la persona está predispuesta genéticamente a sufrir alopecia, entonces los efectos del cambio hormonal son todavía más influyentes.

La alopecia androgenética afecta al 90% de los hombres mayores de 21 años, aunque ésta puede no ser visible hasta pasados los 40. En cuanto a la mujer, el 15% de las menores de 40 años la sufren, y, pasada la menopausia, la cifra asciende hasta el 40%.

En el caso de los hombres, el proceso consiste en la trasformación de la testosterona en dihidrotestosterona o DHT, una hormona menos influyente que la testosterona en los cambios físicos del hombre. En consecuencia, el pelo no recibe tanto estímulo y se vuelve fino y débil, hasta que finalmente cae para no volver a crecer.

En el caso de la mujer sucede algo parecido: un número demasiado elevado de hormonas masculinas debilita los folículos pilosos. Al contrario de lo que sucede con los hombres, el pelo de las mujeres no llega a caer, pero sí se debilita tanto que las zonas afectadas, como el nacimiento del pelo, se vuelven visibles.

Mala alimentación

El cabello necesita proteínas, vitaminas A, B y C y minerales como el hierro, el zinc o el manganeso, entre otros nutrientes. Aunque hay algunas de estas sustancias que sí se generan en el propio cuerpo en cantidades suficientes, como el manganeso, el resto han de llegar a los folículos pilosos por medio de la alimentación. La carencia de proteínas o de hierro determina un cabello débil y fino.

Malos hábitos

El abuso de tintes sintéticos y otros componentes químicos que modifican la estructura molecular del cabello, así como el uso continuado de rizadores, secadores y planchas, dañan el cabello y lo vuelven frágil y quebradizo. Normalmente estos problemas no suponen una caída del cabello de raíz, pero sí provocan que al peinarse el cabello, que estará débil y delicado, se desprendan del cuero cabelludo con facilidad.

Enfermedades

El cabello puede sufrir daño por dos vías: un daño procedente del exterior, del entorno, y un daño procedente del interior, del propio organismo. Este doble riesgo multiplica el número de enfermedades que puede sufrir el cabello.

A la larga lista de problemas derivados del entorno y de los malos hábitos, entre los que destacan la polución o el abuso de productos estéticos agresivos, se suman las enfermedades propias de la piel que también pueden afectar al cuero cabelludo: el liquen plano, Síndrome de Graham-Little, lupus eritematoso cutáneo o Esclerodermia, entre otras.

Y a las enfermedades de la piel se suman otras tantas que afectan directamente al cabello, como la pseudopelada de Brocq, la foliculitis decalvante, la dermatitis pustulosa erosiva o la alopecia parvimaculata.

Y, por si fuera poco, hay que añadir las enfermedades que no están dirigidas directamente contra el cabello o el cuero cabelludo pero entre cuyas consecuencias sí se encuentra la caída del cabello: diabetes, tiroides, anemia, colitis ulcerosa o Enfermedad de Crohn.

Además de todo lo anterior, la quimioterapia y la radioterapia también provocan la caída del cabello, si bien en el caso de la quimioterapia es, por lo general, una alopecia reversible.

 

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