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Cuando somos padres, nos invade a partes iguales un sentimiento de felicidad e incertidumbre y angustia. Los padres somos los que mejor conocemos a nuestros hijos y, por este motivo, a menudo somos los primeros en detectar que algo no va bien en el desarrollo de nuestros hijos.

En el caso del Trastorno del Espectro Autista, al igual que en otro tipo de trastornos que se desarrollan tempranamente, la detección precoz desempeña un papel decisivo en su pronóstico.

autismo

Debemos tener en cuenta, que un solo comportamientos disfuncional o un conjunto de ellos pueden llegar a no ser suficientes para realizar un diagnóstico correcto; fundamentalmente porque se debe valorar también el entorno, la familia….es decir, cada caso en su conjunto. De esta manera, lo que en un niño puede considerarse disfuncional, en otro puede no serlo.

¿QUE SEÑALES DEBEN TENER EN CUENTA LOS PADRES?

En los primeros tres meses de vida, es complicado que los padres noten o perciban que hay algo que funcione mal. Es partir del cuarto mes, cuando el bebé muestra determinadas comportamientos o, fundamentalmente, una ausencia de los mismos, que indiquen a los padres que sus hijos no se están desarrollando como deberían. Las señales que debemos tener en cuenta, a partir de los cuatro meses son:

 

  • Alteraciones en el ciclo sueño-vigilia.
  • El bebé no sonríe a las personas que interactúan con él.
  • Dificultades para succionar el pecho o biberón.
  • Ausencia de succión del dedo pulgar.
  • Mirada ausente o fija.
  • Imposibilidad de seguir con la mirada.
  • Ausencia de expresividad en el llanto.
  • Presentar exceso o defecto en el tono muscular a la hora de cogerlo en brazos.
  • Rechazo a ser cogido.
  • Movimientos extraños con los ojos.
  • Ausencia de balbuceo.
  • No intentar imitar los sonidos emitidos por el adulto.
  • Ausencia de interés por los juegos imitativos, tipo “cucu-tras, los cinco lobitos, este puso un huevo…”
  • No exploración o interés del entorno.
  • Interés excesivo por los objetos duros y por el ruido que producen.
  • Gateo desgarbado o descoordinado.
  • Mostrar excitación o nerviosismo constante.
  • Interés excesivo por alinear objetos.
  • Interés por juegos de repetición o de seguir series.
  • No realizan gestos o movimiento para pedir, señalar.
  • No hay una demanda de los padres

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