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Esta semana ha comenzado oficialmente el otoño, así que, hasta el próximo diciembre, Internet se llenará de distintas versiones de una misma pregunta: ¿por qué se cae el pelo en otoño? A día de hoy no hay una respuesta clara. No existe una causa demostrada que provoque la caída del cabello. Pero la almohada dice lo contrario: en verano no estaba así y tampoco en invierno ni en primavera. Otoño es la estación de la caída de las hojas y también del cabello. ¿Por qué?

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La ciencia no tiene una respuesta concreta, así que nosotros tampoco. Una teoría muy extendida explica que el pelo se cae porque el otoño coincide con el cambio del ciclo de vida del cabello. Si el cabello estaba creciendo, es decir, se mantenía en su fase anágena, con el cambio de estación pasa a la fase de caída, o telógena. Esta causa tiene mucho sentido, y hasta tiene cierta base científica, pero lo cierto es que olvida que ambos ciclos no guardan ninguna relación entre ellos: las estaciones van por un lado y el ciclo del cabello, por otro.

Causas para todos los gustos

A photo by Léa Dubedout. unsplash.com/photos/N6STB5KbRUU

Desgaste máximo

Encontrar una única causa que explique la caída del cabello es muy complicado, pero no lo es tanto encontrar varias posibilidades. Una de ellas tiene que ver con el estrés acumulado por el cabello durante el verano: altas temperaturas y enormes contrastes entre el sol tórrido y el aire acondicionado, persistentes rayos UV sobre la cabeza, deterioro prolongado debido al agua salada y al de la piscina, contaminación en las ciudades…

Podría decirse que con el cambio de estación, que coincide precisamente con la desaparición de todo lo que acabamos de comentar (se relajan las temperaturas, se cierran las piscinas, hay menos sol…), el pelo llega a su punto más débil y, simplemente, no aguanta más y se cae. No es que cambie la fase, es que está tan débil que se cae.

Adiós a la vitamina D

Otra explicación tiene que ver con la vitamina D, que nos llega fundamentalmente a través del sol. La vitamina D es importante porque facilita la absorción del calcio y, en relación al cabello, mantiene los folículos pilosos más sanos. Si nos falta la vitamina D, nuestros folículos pierden vigor y pueden interrumpir la generación de cabello, lo que puede suponer la caída del pelo. A menos horas de sol, menos vitamina D y, por tanto, folículos pilosos menos activos. También tiene sentido, aunque es una teoría un poco floja porque olvidamos que hay otras vitaminas que siguen estando ahí y que son fundamentales para el cabello, como la A, la B, la C y la E.

Cambios hormonales

Otra teoría tiene que ver con los cambios hormonales. Dado que hay varias diferencias importantes entre el verano y el otoño a nivel de luz solar, temperatura y hábitos, nuestro cuerpo modifica su funcionamiento para adaptarse a los cambios. La vuelta a la rutina, y al estrés, hace que el cuerpo desvíe nutrientes que hasta ahora podían estar en la reserva porque estábamos de vacaciones. La maquinaria vuelve a activarse y esto hace que, si no modificamos nuestra dieta, lo que comíamos antes no sea suficiente para mantenernos totalmente nutridos, cabello incluido.

Explicación popular

Una última teoría tiene que ver con la percepción. A estas alturas la idea de que en otoño se cae más el pelo está muy, muy extendida, y esta creencia general puede predisponernos a pensar que, si vemos cabello en el baño, por ejemplo, rápidamente asumamos que el pelo cayó porque estamos en otoño. Nuestra cabeza tiende a funcionar así y a veces se queda con la explicación general, tenga ésta sentido o no.

Recomendaciones anticaída

Aunque no sepamos a ciencia cierta qué causa la caída de cabello otoñal, sí sabemos qué puedes hacer para luchar contra ella.

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Salva lo que puedas salvar, el resto córtalo

Suena tan duro como efectivo: si el verano ha pasado factura a tu cabello y ha recibido al otoño sin brillo ni vigor, córtalo. Intentar salvarlo te supondrá un gasto y no tienes todas las garantías de que recupere su aspecto preveraniego.

Come bien de una vez por todas

Se acabaron tanto los excesos como los defectos del verano: nada de comer y cenar paella ni pasar el día con una ensalada de pepino y unos dados de sandía. Come bien, especialmente alimentos con las supervitaminas del grupo B, que ayudan a la regeneración celular (hígado, carnes y pescados, huevo y lácteos) y con vitaminas A, C, D y E, ricas en antioxidantes (cítricos, verduras de hoja verde, frutos secos y zanahoria). Y más hierro (lentejas, vísceras y cereales integrales).

Aguanta un mes sin enchufar nada

Ni alisadores ni rizadores ni secadores. Los electrodomésticos capilares desgastan el cabello con cada uso, y si éste viene ya tocado del verano, el daño es mayor. Se seca, se rompe y se abren las puntas. Como el tiempo seguirá siendo caluroso, sécate el pelo posando una toalla sobre la cabeza y deja que lo que quede de humedad se vaya sola.

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