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3 octubre 2019

Tricofagia: el síndrome de Rapunzel

Rapunzel en el balcón con trenza

La literatura médica ha registrado solamente 88 casos de este raro síndrome, tan fascinante como peligroso. Resulta entretenido imaginar a una doncella con una cabellera tan larga y sana como la que haría falta para que otro ser humano trepara por ella hasta la cima de una torre. Resulta menos divertido imaginar que la doncella es una masa inerte atrapada en un órgano interno, y el pelo no cae hermosamente trenzado, paralelo a una imponente torre, sino que se desliza dentro de los intestinos de una persona.

Como su nombre lo sugiere, la tricofagia es un desorden que lleva a los individuos a comer pelo. Se trata, en realidad, de una enfermedad secundaria, pues todo inicia con la tricotilomanía.

Tricotilomanía

El término fue acuñado en 1889 por un dermatólogo francés, y significa, literalmente, manía de tirar del cabello. Se trata de un desorden obsesivo compulsivo en el que pueden influir factores alimenticios, conductuales, físicos y psicológicos. Quien lo sufre se arranca el cabello —también cejas, pestañas y vello corporal— como mecanismo para sentir alivio temporal.

Hoy en día es una condición ampliamente conocida y estudiada, pero sigue existiendo mucho recelo entre quienes la sufren y sus familiares, pues el comportamiento aún se asocia —erróneamente— a problemas mentales graves. Si bien puede aparecer en comorbilidad con otros trastornos, es común que se presente sola y que se pueda tratar con relativa facilidad siguiendo diferentes aproximaciones. Las estadísticas indican que las mujeres tienen más tendencia a sufrir de tricotilomanía.

Aproximadamente el 20% de quienes padecen tricotilomanía desarrollan otros comportamientos compulsivos cotidianos relacionados con arrancarse el cabello, como mordisquear las raíces del pelo, juguetear con las hebras entre los labios o tragarse el cabello. Estas actividades les resultan relajantes.

Chica de espaldas tocándose el cabello

Un enredo

El cabello se enmaraña: en la cabeza, entre las manos y dentro del estómago también. Aunque comer un cabello de vez en cuando  —generalmente por error— no puede hacerle daño a nadie, muchos cabellos juntos tienden a formar una masa inextricable. Al inicio, se trata de una inofensiva y blanda bolita, pero con el paso del tiempo la bolita crece, y se hace cada vez más compacta y dura.

El resultado es una masa que ocupa el estómago y que suele presentar una cola que se extiende a lo largo del intestino. De ahí viene la asociación con la protagonista de la conocida historia de los hermanos Grimm.

Este cuerpo extraño causa pérdida de apetito, halitosis, náuseas, inflamación, estreñimiento o diarrea y, finalmente, la muerte. Un 4% de los casos ha sido fatal, porque suele diagnosticarse demasiado tarde, cuando los daños físicos son irreversibles. Los sujetos más afectados por este síndrome suelen ser mujeres de menos de 20 años de edad.

Pero las personas que desarrollan síndrome de Rapunzel no son las únicas que comen pelo. Un estudio en personas con tricotilomanía revela que el 25% tenía bolas de pelo en el estómago. Sin embargo, el síndrome se asienta cuando el hábito es constante y se sostiene en el tiempo.

Casos recientes

En septiembre de 2016, una mujer estadounidense de 38 años acudió a urgencias cuando sus síntomas se agravaron. Tuvo que someterse a una operación para remover la bola de pelo de aproximadamente 15 cm de diámetro que tenía en el estómago y cuya cola estaba conectada a otra maraña de aproximadamente 4 cm ubicada en su intestino.

No tuvo tanta suerte la adolescente británica que, al año siguiente, por las mismas fechas, quedó repentinamente inconsciente. Fue trasladada al hospital, pero falleció debido a las heridas internas que le había ocasionado la masa de pelos en su aparato digestivo. Después de su muerte, se dio a conocer que la joven había estado mascando cabello durante años. Esto, finalmente, le produjo un fallo generalizado de los órganos vitales.

Razones

Además de las causas obsesivo compulsivas  y relacionadas con el estrés que conducen a la tricotilomanía, las personas que sufren de tricofagia pueden haber sido víctimas de hambruna o negligencia infantil o pueden tener trastornos intelectuales, como el autismo. También se ha encontrado que muchos individuos que desarrollan tricotilomanía y tricofagia tienen deficiencia de hierro.

No queda claro si existe algún mecanismo primitivo que propicia la ingesta de cabello como paliativo para la deficiencia de hierro, puesto que el cabello contiene trazas de varios minerales. Algunos estudios lo sugieren, pues pacientes con tricofagia han abandonado el hábito después de ser diagnosticados como celíacos o recibir tratamiento para alcanzar niveles normales de hierro. También se ha visto que, a veces, la deficiencia de hierro se ocasiona, precisamente, por la obstrucción intestinal del síndrome.

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