Nos guste o no, nuestra apariencia física condiciona cómo nos ven los demás. Podemos tener ideas originales y profundas y expresarlas con convicción y claridad, pero si sabemos que nuestra apariencia no está al mismo nivel, nuestra capacidad de mostrarnos a los demás cojeará. Hay infinidad de estudios que lo demuestran y varias industrias poderosísimas, como los cosméticos o la moda, están montadas sobre esta idea: si no estamos seguros de nuestra apariencia, no estamos seguros de casi nada.
El cabello es una parte importante de nuestra apariencia, una seña de identidad.
Si falta el cabello, la confianza puede verse afectada. Esto ocurre en numerosas ocasiones: la persona con alopecia se mira al espejo y descubre que lo que ve no coincide exactamente con la imagen que tenía de sí misma. Y aparece la duda: ¿la imagen que tiene de sí misma esa persona es la misma imagen que muestra a los demás? Puede que sí y puede que no, puede incluso que la gente a su alrededor apenas distinga entre la persona pre-alopecia y post-alopecia, pero, sea de un modo o de otro, para la persona que sufre la alopecia ya hay un cambio. Y este cambio trae consigo inseguridad, ansiedad y, a veces, depresión.
Todo lo anterior lo hemos visto muchas veces. Es un recuerdo de hasta qué punto es importante el cabello en la confianza de una persona. Pero existe otra realidad de la que sabemos menos: ¿es posible reducir los aspectos psicológicos negativos si recuperamos nuestra imagen original?
Un estudio demuestra que se pueden eliminar las repercusiones psicológicas
En 2011, IMD publicó un estudio acerca de los cambios psicológicos que varias mujeres experimentaron cuando su problema de alopecia se solucionó con un Sistema de Integración Capilar. Un Sistema de Integración Capilar, o SIC, es una malla transpirable con cabello natural que disimula aquellas zonas necesitadas de pelo; se ajusta perfectamente a la cabeza del paciente y consigue una apariencia semejante a la original, pues el cabello del SIC es introducido uno a uno siguiendo los mismos patrones que la cabeza del paciente.
Los SIC no son la única solución disponible para los pacientes de alopecia, pero en IMD se decidió que el estudio estaría focalizado en ellos. El objetivo del estudio era medir si podían modificar las repercusiones psicológicas de la alopecia. Para ello se escogieron 24 mujeres con alopecia moderada-grave de distintos tipos, todas ellas clientes de IMD, y se les sometió a una prueba para determinar si sufrían depresión debido a su alopecia. Esta prueba se repetiría 3 meses después, tiempo suficiente para que las mujeres evaluaran si el SIC había surtido efecto o no.
Antes del Tratamiento
El resultado de la prueba inicial dio que el 95,8% de las mujeres consultadas manifestaba alguna afectación psicológica de ansiedad o de depresión. Si vamos al detalle, el 83,3% tenía algún grado de ansiedad, y el 66,7%, de depresión. O dicho de otro modo, de las mujeres consultadas para el informe, 8 de cada 10 tenían ansiedad debido a la alopecia y 7 de cada 10, depresión.
En IMD se utilizó un SIC para tratar el problema de imagen de las mujeres consultadas y, semanas más tarde, cuando las mujeres ya habían pasado tiempo suficiente con los SIC, se repitió la misma consulta. ¿Habrían cambiado las repercusiones psicológicas derivadas de la alopecia gracias a los SIC?
Después del Tratamiento
La nueva prueba arrojó resultados importantes: el número de mujeres con alguna afectación psicológica de ansiedad o de depresión había bajado hasta el 41,7%, mucho menos que el 95,8% inicial. En cuanto a los problemas en detalle, el porcentaje de mujeres con algún grado de ansiedad fue del 20,8%, cuando antes era del 83,3%. En cuanto a la depresión, los nuevos datos fueron del 0%, cuando los iniciales eran del 66,7%.
Con estos datos, el informe concluyó que los SIC podían modificar notablemente los problemas psicológicos derivados de la alopecia, lo que supuso no ya una prueba de la utilidad de estos sistemas, sino un espaldarazo para todas aquellas personas atrapadas en la depresión y la ansiedad por culpa de la alopecia. Ya sea con un Sistema de Integración Capilar o con un microinjerto capilar o con una peluca, lo que tiene que quedar claro es que hay soluciones para luchar contra la alopecia y, por tanto, con los problemas psicológicos derivados de ella.