La hipertricosis es una enfermedad de origen genético que se caracteriza por la abundancia de #Pelo en todo el cuerpo, excepto en las plantas de las manos y de los pies. Es una enfermedad rara, más grave que el Hirsutismo, que no se controla con tratamientos hormonales, y para el que la única solución, hoy por hoy, es la depilación láser.
El Síndrome del #HombreLobo, o Síndrome de Ambras, como también se llama a la hipertricosis, se transmite de padres a hijos, aunque no de forma fija, sino espontánea, es decir, que no todos los descendientes de las personas que padecen esta mutación va a necesariamente heredar la enfermedad.

La asociación con el Hombre- Lobo, se debe a que el primer caso documentado tuvo lugar en la Edad Media: Petrus Gonsalves y su familia fueron denominados como tales y exhibidos en el s. XVI. En registros posteriores aparece también la pequeña tailandesa Krao, que se mostró en Inglaterra como el eslabón perdido entre el hombre y el mono.
Charles Darwin escribió sobre un caso que conoció en su libro “ La variación de animales y plantas domesticados”: el de una mujer mejicana a la que un promotor de ferias compró para su exhibición en todo EEUU y Europa bajo el reclamo de “La mujer peluda y barbuda”.
También fue un hombre ruso que sufría hirsutismo el que empezó a exhibirse a principios del S.XX en Coney Island, y que dio origen a la leyenda de “La Bella y La Bestia”.
En IMDermatológico no nos encontramos casos como los referidos anteriormente, pero ello es debido a que nos ocupamos de, precisamente, todo lo contrario: de conseguir que recuperes tu cabello.
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¿De dónde vienen los peinados punk?
Si hace unas semanas hablábamos de los peinados a lo bob, hoy es el turno de los peinados punk. Un estilo estético que tiene mucho más significado de lo que parece, aunque, como en el caso del peinado a lo bob, también lo haya perdido con el tiempo.

Si pensamos en peinados a lo punk, muy probablemente nos venga a la cabeza la famosa cresta. Y este es probablemente el peinado punk más famoso de todos los tiempos, pero a día de hoy no es el único. Como lo punk también ha llegado a los famosos, estos han modernizado la cresta e inventado nuevas fórmulas de modelar su pelo según este estilo.
De esta forma, es habitual ver a actrices con peinados con crestas y los lados de la cabeza rapados o versiones más agresivas de peinados a lo bob, con un solo lado de la cabeza rapado y todo el pelo echado hacia un lado formando un flequillo inclinado.
¿Saben los famosos de dónde vienen sus peinados punk?
Que los famosos lleven hoy peinados punk es totalmente antipunk, y supone la mejor muestra de que este tipo de peinados ha perdido su significado original. Porque lo tuvo. Durante la década de los 70 se produjo un cambio de modelo económico a nivel mundial, aunque se vio especialmente en EE UU y Reino Unido. Si antes la economía había estado basada en la producción de cosas (coches, ropa, carbón, armamento…), la subida de los precios del petróleo, unido a otras causas, hizo que algunas mentes empezaran a plantearse una nueva forma de ganar dinero que fuera más allá de producir cosas. Cuando hablamos de algunas mentes nos referimos a mentes con mucho dinero, las clases bajas y medias estuvieron totalmente alejadas de este proceso de cambio.
El objetivo era que quienes tenían mucho dinero consiguieran más, rápidamente y sin tener que producir. Con estas condiciones, los mejores escenarios posibles eran la banca y la bolsa: mover dinero de unas empresas a otras buscando únicamente el beneficio. Y una vez conseguido este beneficio, llevarse el dinero y ponerlo en otra compañía. Vamos, lo que hoy llamamos economía especulativa.
Este afán especulador que protagonizaron la banca y las grandes empresas, y que contó con la colaboración de los gobiernos estadounidense y británico para eliminar cualquier barrera que impidiera la libre circulación del dinero por todo el mundo, acabó por empeorar las condiciones de vida de la clase trabajadora.
En este nuevo contexto de inversiones que volaban de unas empresas a otras, muchas compañías históricas acabaron por cerrar, pues sus dueños preferían especular con su dinero, poner un poquito aquí y allí, a apoyar las fábricas de toda la vida. La consecuencia fue que muchas fábricas cerraron y miles de trabajadores se vieron sin trabajo ni futuro.
En este contexto, años 70 en EE UU y Reino Unido, surge el punk, un movimiento entre lo cultural y lo ideológico que se oponía a lo establecido, que señalaba a los poderosos como los causantes directos del empeoramiento de la vida y que se nutría de las clases obreras que padecían los problemas que hemos comentado. Para los punks, el futuro era negro. Su música no podía ser de otra manera: ruidosa y descorazonadora.
La cresta, el peinado más punk
Por qué los punks escogieron la famosa cresta es un misterio. Pudo ser porque quienes la llevaron, los indios iroqueses de Norteamérica, la usaban cuando se preparaban para la guerra, y quizá los punk quisieron apropiarse de este significado en su “batalla social”.
Incluso soldados estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial, 40 años antes de que aparecieran los primeros punkis, ya peinaban crestas, como demuestran las fotografías tomadas a la 101ª División Aerotransportada, probablemente los paracaidistas más famosos de toda la guerra gracias a sus saltos en la retaguardia de Normandía. No era la cresta punk que rápidamente asociamos a los indios, pero era una cresta.
Sea cual sea el motivo, lo cierto es que el peinado más característico de los punks, tanto los honestos como los famosos que se han apuntado a la moda, es la cresta. Pero hay varias crestas. La más característica es la que emerge de la parte superior de la cabeza, cuyos lados están rapados. Una versión más radical es convertir la cresta en púas, para lo cual hay que gastar cantidades importantes de fijador.
Otra versión es llevar una cresta pero no afeitar completamente los laterales de la cabeza, sino dejar mechones que caen sueltos. Esta es una versión muy extendida entre las punks más jóvenes.
Pero si hablamos de peinados punk populares, hay que hablar de la cresta baja con cola de caballo, donde los lados de la cabeza pueden estar más o menos afeitados; o la falsa cresta, donde la cresta se forma porque se deja crecer el pelo en la parte de arriba, pero no se rapa el resto. Esta es la opción favorita entre los actores y actrices que quieren ir de punks durante unas horas.
El pelo ya era importante en Egipto
Nuevo capítulo de nuestro repaso a la Historia a través del cabello. Hoy hablaremos de Egipto, una de las civilizaciones que más atención ponía a sus peinados o, como veremos a continuación, a la falta de ellos. Comenzamos.

Lo primero es situar en el tiempo la civilización egipcia. En total, hablamos de más de 6.000 años, un periodo de la Historia que comenzó alrededor del 5500 a. C. y que continuó hasta alrededor del siglo VII, ya en nuestra era. Egipto mantuvo sus características propias incluso durante las épocas griega y romana, y formó parte del Imperio romano de oriente, llamado Imperio bizantino, hasta la conquista de los árabes en el 640 d.C.
A lo largo de todos estos milenios, el cabello tuvo mucha importancia entre los egipcios. Al igual que en otras civilizaciones, había una gran diferencia entre cómo llevaban el pelo los miembros de la nobleza y cómo lo llevaba el pueblo raso, pero en el caso egipcio, hay un rasgo común: casi todas las cabezas, independientemente de su poder, preferían no tener pelo. ¿Por qué? Por los insectos. Piojos y liendres crecían y se multiplicaban con facilidad y rapidez. Recordemos que las principales ciudades de Egipto se construyeron en las orillas de los ríos, especialmente del Nilo y de sus afluentes.
Así que la higiene obligaba a llevar el pelo rasurado, incluso más allá de la cabeza. Siempre había excepciones, como la de algunos nobles poderosos que sí acudían a los salones reales con largas melenas. En este caso, era un sinónimo de mucho poder: sólo los muy ricos o poderosos podían permitirse las dos condiciones necesarias para lucir una larga melena: una, tener el dinero y tiempo suficientes para cuidar el cabello, y dos, no tener que trabajar de ninguna forma para que así el cabello no molestara. Todos los demás egipcios, aquellos ocupados en tareas agrarias, de artesanía, construcción, etc. no podían dejar que los largos cabellos les molestaran mientras hacían sus trabajos.
Pelucas para quien pueda permitírselas
¿Significa todo lo anterior que Egipto era una colección de cabezas mondas y lirondas? En absoluto. A falta de cabello, las cabezas más poderosas se cubrían con pelucas. Los historiadores no se ponen de acuerdo: hay quienes afirman que las pelucas estaban muy extendidas y hay quienes dicen lo contrario, que en realidad las imágenes que nos han llegado, con todos esos peinados parecidos, no suponen que todo cabello fuera peluca, sino que los cortes que se hacían los egipcios eran muy similares.

Fueran masivas o no, lo cierto es que las pelucas eran comunes, tanto entre hombres como en mujeres. Estas pelucas han resistido el paso del tiempo, y hoy podemos ver decenas de ellas en museos de todo el mundo. Las que pueden verse son pelucas de pelo natural, cuyos cabellos quedaban unidos gracias a cera de abeja.
Complementos y pérdida de la juventud
Otra pista sobre la moda capilar egipcia son los complementos. Había una variedad enorme de diademas, cuentas y rosetas (como anillos robustos hechos de madera o marfil). Las egipcias solían usar mucho este tipo de objetos para adornar sus cabelleras, fueran postizas o no. Las diademas eran dignas de la alta nobleza, así como las incrustaciones de oro, pero las cuentas, muchas veces insertadas en rastas, las rosetas, las cintas flexibles y las guirnaldas, llenas de flores silvestres, eran muy habituales entre egipcias de toda condición.
En cuanto a los niños, había una costumbre que incluso hoy podemos ver en las películas sobre la época. En vez de rapar completamente la cabeza de los niños, se les dejaba un mechón de pelo que crecía con el tiempo. Cuando el niño alcanzaba la edad juvenil, este acontecimiento se representaba con el corte de ese mechón. Esta costumbre, claro está, era propia sólo de las familias poderosas. El resto de niños, como los adultos de las clases corrientes, paseaban sus cabezas rapadas por las ciudades, los ríos y los desiertos de la gran civilización egipcia.
El espectacular cambio capilar de Antonio Conte
Hace poco, el diario “El Mundo Deportivo” se hacía eco del muy destacable cambio de imagen del entrenador italiano, que, en sus tiempos de jugador de la Juventus, sufrió una notable pérdida de cabello hasta quedarse prácticamente con la cabeza despejada.
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Pues bien, tomó la decisión de no dejarse amedrentar por la alopecia y recuperar su imagen y, hoy por hoy, es un hecho que lo ha conseguido y es que, habiendo remedio ¿qué sentido tiene no aplicarlo?
El técnico luce hoy en día una melena frondosa, sana y firme, y ello es debido a una combinación de tratamientos capilares, como el Láser Medico de Baja Potencia más un trasplante.
En las clínicas especializadas en tratamientos y cirugía capilar, que cuentan con un equipo médico multidisciplinar, como es IMDermatológico, te asesoraremos sobre cómo recuperar tu imagen definitivamente.
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Los trastornos de ansiedad
La angustia es sentir miedo pero sin saber decir a que se tiene o siente ese miedo. Tanto el miedo como la angustia son respuestas adaptativas necesarias para la supervivencia.

Una respuesta que en principio es adaptiva y favorable al individuo, puede llegar a convertirse en desadaptativa cuando aumenta tanto la intensidad como la frecuencia de la misma, de tal manera que si se hace crónica, hablamos de un trastorno de ansiedad.
La ansiedad se puede producir de dos formas: de manera permanente o intercalada con periodos de normalidad.
Clasificación de los trastornos de ansiedad:
- Ataque de Ansiedad: Consiste en un cuadro de ansiedad, de máxima intensidad cuya aparición es repentina. El paciente no manifiesta síntomas previos a la aparición del ataque y piensa que se va a morir porque no entiende que es lo que le está pasando. Los síntomas corporales de un ataque de ansiedad suelen ser: taquicardia, opresión en el pecho, sudor, palpitaciones, sensación de ahogo, respiración acelerada, nauseas, dolor abdominal, sensación de hormigueo o entumecimiento de las extremidades superiores e inferiores, miedo a morir o a volverse loco. El episodio suele durar unos pocos minutos pero puede prolongarse varias horas.
- Trastorno por Ansiedad Generalizada, se suele caracterizar por síntomas más leves pero persistentes del ataque de ansiedad. Normalmente el paciente suele notar palpitaciones, diarrea, sudor, temblor, dificultad para poder hablar. Es bastante habitual que el paciente presente una combinación del Ataque de Ansiedad y el Trastorno de Ansiedad, es decir, que sufra un episodio repentino y que, posteriormente a este, se muestra alerta ante cualquier estímulo (salir a la calle, utilizar transporte público, etc….). Para poder realizar un diagnóstico de este trastorno es necesario que el paciente lo haya padecido la mayoría de los días, durante no menos de 6 meses, al menos tres de los síntomas citados anteriormente.
- Fobias, se trata de respuestas ansiosas desproporcionadas frente a un estímulo concreto, como puede ser: viajar en avión, a los insectos o animales, a padecer enfermedades graves, a salir a la calle, a espacios cerrados, etc….Entre las fobias, debemos destacar las siguientes:
- Agorafobia, se trata de una respuesta de ansiedad a los espacios abiertos o a aquellas situaciones en las que la huida es difícil. Las personas que sufren este tipo de fobia, al temer sufrir un episodio, acaban por recluirse en casa sin salir.
- Fobias simples, se trata de miedo a estímulos específicos, como por ejemplo, a las arañas (aracnofobia), al agua (hidrofobia), a la sangre (hematofobia). Las fobias específicas o simples se caracterizan por ser miedos irracionales y excesivos que aparecen y desaparecen según la presencia o ausencia del estímulo aversivo. Cuando el estímulo objeto de la fobia está presente, la persona respuesta con un cuadro de ansiedad, desapareciendo este cuando lo hace dicho estímulo.
- Fobias sociales. Es el miedo que presenta una persona cuando se encuentra alrededor o se siente observado por otras personas. Se trata de una fobia que puede aparecer de manera brusca, cuando por ejemplo, la persona ha sufrido una situación humillante o incómoda por parte de terceros o, bien, de forma paulatina.
- Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). Es un trastorno que se produce cuando la persona ha sufrido de forma real un acontecimiento o episodio en el que su vida ha corrido peligro y, aunque se trate de un episodio aislado, la experiencia es revivida en forma de pesadillas y miedos. También se considera como suceso traumático las catástrofes naturales, las violaciones, accidentes y/o enfermedades mortales, torturas, secuestros….La principal respuesta al evento traumático es volver a experimentar dicho suceso en forma de pesadillas, recuerdos y malestar psicológico al pensar o enfrentarse a situaciones o acontecimientos parecidos. Puede aparecer una incapacidad para recordar determinados detalles del trauma, un desinterés por las actividades que antes resultaban placenteras, desapego afectivo, sensación de un futuro. Suele aparecer de forma aguda y a cualquier edad, inclusive en la infancia. Dichos síntomas deben prolongarse como mínimo durante un mes porque si no es considerado como un Trastorno por Estrés Agudo.
- Trastorno por Estrés Agudo, consistiría en lo mismo que en el TEPT, pero cuyos síntomas tienen una duración inferior al mes. Los síntomas más comunes suelen ser disminución en la expresión de los sentimientos, incapacidad o dificultad para recordar el acontecimiento traumático y despersonalización. Hay una alta probabilidad de que las personas que sufren este trastorno terminen desarrollando un TEPT.
- Trastorno de Ansiedad Inducido por Sustancias. En este caso, la persona presenta síntomas ansiosos como consecuencia del consumo de sustancias (drogas o medicamentos). Los síntomas deben persistir después de un periodo de abstinencia de más de un mes. Suele tratarse de un trastorno transitorio que desaparece una vez que la sustancia ha sido metabolizada y se ha restaurado el equilibrio fisiológico del organismo. Normalmente, las sustancias cuyo consumo producen la aparición de dicho trastorno son el alcohol, la cocaína, las anfetaminas y sus derivados, alucinógenos y cannabis.
- Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Las obsesiones son pensamientos, ideas, sensaciones o sentimientos recurrentes que producen una gran ansiedad. Las personas los perciben como ajenos a su control aunque son conscientes que son productos de su mente. Las compulsiones más habituales son las relacionadas con la limpieza, la higiene personal, las comprobaciones, el orden y los actos repetitivos. Suele tratarse de un trastorno muy invalidante por la gran inversión de tiempo que la persona realiza en el objeto u objetos de obsesión.
TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Durante el ataque de ansiedad se suele administrar medicación ansiolítica o tranquilizante para aliviar toda la sintomatología que presenta el paciente. Posteriormente el tratamiento medicamentoso se debe completar con terapia psicológica, fundamentalmente con técnicas cognitivo-conductuales, como pueden ser las técnicas de relajación y los ejercicios de respiración (que son fundamentales para aliviar el miedo y la ansiedad anticipada), la exposición al estímulo aversivo, la desensibilización sistemática.

También es recomendable realizar terapia grupal y familiar que ayudará a que las diferentes personas que forman parte de la vida del paciente de adapten a las diferentes dificultades psicosociales que lleva asociado el trastorno.
La combinación de ambos tratamientos es efectivo en el 80-90% de los pacientes, observándose una mejoría significa aproximadamente a las 8 semanas después de iniciarse el tratamiento.
¿Qué me conviene: peluca IMD, sistema de integración o microinjerto capilar?
A la hora de escoger una solución para un problema de alopecia, es importante plantearse algunas preguntas, y probablemente una de las más importantes sea precisamente la que lleva por título el post de hoy. Pero además de hacerse preguntas, también hay que valorar de qué posición se parte para afrontar el problema de alopecia, es decir, qué cantidad de pelo tenemos y cuál es su aspecto.
En el post de hoy uniremos las preguntas y las reflexiones para que aciertes seguro a la hora de escoger cómo recuperar tu imagen.
Lo primero que hay que hacer es entender que los tres métodos de los que hablaremos hoy son soluciones. Es decir, no son medidas preventivas dirigidas a ralentizar la caída del pelo. Son la respuesta a una situación de pérdida de cabello. Sin paliativos. Esto significa que si la alopecia no se ha desarrollado hasta un punto decisivo, estas soluciones no deberían usarse. ¿Quién te dirá hasta qué punto ha avanzado la alopecia? Sin duda, tu dermatólogo. Consúltale antes de tomar ninguna decisión.
Con esto claro, entremos en materia. Empecemos con explicar qué es cada solución.
Tres soluciones válidas y diferentes
Microinjerto capilar
El trasplante capilar (microinjerto) es una operación sencilla que consiste en extraer folículos pilosos de una parte concreta de la cabeza del paciente, que suele ser la nuca, pues allí el cabello crece más fuerte y suele abundar hasta las últimas fases de la alopecia. Tras su extracción, estos folículos pilosos se injertan en la zona necesitada. Dicho de otro modo: se traslada cabello sano de una zona con cabello a otra sin cabello.
Los resultados son muy satisfactorios, pues el cabello empieza a crecer en zonas donde ya no lo hacía, y normalmente con las mismas características que tenía antes que el paciente sufriera alopecia.
Sistema de integración capilar
El sistema de integración capilar o prótesis capilares es una malla a la que se cose cabello natural. Es una solución muy efectiva cuando se quiere aumentar el volumen capilar o disimular una pérdida localizada.
El cabello de los sistemas de integración capilar tiene las mismas características que el del paciente, así que la imagen resultante es realista y la malla, indetectable.
Peluca IMD
Bien sean de cabello natural o de pelo sintético de la más alta calidad, las pelucas IMD ofrecen a los pacientes de alopecia el control total sobre su imagen. Pueden prepararse a petición del cliente con las características exactas que éste pida, así que el resultado es siempre satisfactorio.
Factores a tener en cuenta para escoger la solución
Hablaremos de tres factores para valorar entre soluciones: presupuesto del que se dispone, tiempo en que se quieren ver los primeros resultados y grado de control que el paciente quiere tener sobre su propia imagen.
Empecemos por el presupuesto. Sin duda, las pelucas IMD y los sistemas de integración capilar son mucho más asequibles que el microinjerto capilar. La diferencia es natural, ya que el microinjerto requiere de una operación quirúrgica con su propio personal especializado y el uso de dispositivos de última generación. Si el factor económico es decisivo, la mejor solución estará entre las pelucas IMD y los sistemas de integración capilar.
Hablemos del tiempo. De nuevo, hay una clara diferencia entre el microinjerto y la pareja peluca-sistemas de integración capilar. En este último caso, el tiempo en que el paciente tarde en recuperar su imagen depende de lo que se demore la fabricación de la peluca o el sistema de integración capilar. Puede suceder que este periodo llegue a unas pocas semanas, pero sólo en casos extremos en los que el paciente tenga unas demandas muy, muy concretas sobre el tipo de cabello, color o materiales utilizados. Por otro lado, el microinjerto capilar ofrece tiempos de espera mucho más dilatados. Aún con el FUE robotizado, un sistema de microinjerto de última generación que está disponible en IMD, el periodo mínimo para ver aparecer los primeros cabellos es de unos tres meses. Si el paciente tiene prisa, parece que la opción está clara.
Por último, hay que hablar del grado de control del paciente sobre su propia imagen. Este factor tiene truco. Si nos limitamos a ese grado de control, entonces la peluca y el sistema de integración efectivamente dan más margen de maniobra al paciente, quien puede escoger color, textura del cabello, peinado. Es más, si quisiera, incluso el paciente podría cambiar de imagen en cuestión de segundos simplemente poniéndose otra peluca. El control es total.
Pero hablemos de la parte secundaria del control de la propia imagen, que tiene que ver con la identidad. A diferencia de la peluca o el sistema de integración capilar, en un microinjerto el cabello resultante es del propio paciente. Es su pelo, y esa sensación no se puede conseguir con las otras soluciones, por muy realistas que sean, y lo son. Así que este factor, el del control de la imagen, plantea un debate más que interesante al paciente de alopecia. Las opciones de la peluca IMD y el sistema de integración capilar son más asequibles y rápidas, pero el microinjerto tiene esa ventaja de hacer crecer el propio pelo.
Entonces, ¿cuál es la mejor solución? Esa respuesta sólo te corresponde a ti.

El origen del pelo a lo bob
Con el post de hoy iniciamos una serie de artículos en la que contaremos el origen de los peinados más conocidos y populares. En este primer capítulo hablaremos del peinado a lo bob, que tan famoso se hizo durante los años 20 en EE UU.

El peinado a lo bob es importante no sólo porque inició una imagen característica que se mantiene hasta nuestros días, sino porque fue más que un peinado. Hoy el peinado a lo bob ha perdido todo su simbolismo, pero en la década de los 20, e incluso antes, llevar este peinado mandaba un mensaje muy claro, como veremos.
Primeros atrevimientos
Los estudiosos no se ponen de acuerdo al señalar de dónde viene exactamente este peinado. Unos dicen que fue una costumbre heredada de las enfermeras de la Primera guerra mundial, que empezaron a cortarse sus cabellos por cuestiones de comodidad. Tiene mucho sentido, pero lo cierto es que abundan fotografías de enfermeras que durante esa campaña llevaban el pelo largo recogido en cofias.
Otra teoría, quizá la mejor argumentada, es que el peinado a lo bob se inventó en las pistas de baile. De nuevo, cuestión de comodidad. El baile, ya fuera de salón o en versiones con menos ropa, tenía movimientos explosivos y prolongados que no acababan de encajar con las largas melenas. La solución para evitar molestias y enredos bien pudo ser la tijera.

Quienes defienden esta teoría señalan directamente a la bailarina Irene Castle como la primera en popularizar este peinado. Castle, que también fue actriz, fue uno de los rostros más conocidos e influyentes desde la década de 1910 hasta bien entrados los 30. Sus primeros pasos en el espectáculo fueron sobre la pista de baile, pero en los años 20, convertida en una popularísima bailarina, dio el salto a la gran pantalla. Con esto, su popularidad explotó y su vida privada llegó a las revistas. Estaba casada con el también bailarín Vernon Castle, fallecido durante la Primera guerra mundial en un accidente aéreo mientras hacía maniobras. Juntos formaron un matrimonio influyente incluso más allá del baile, donde eran una referencia nacional y llegaron a publicar libros divulgativos.
Otro de los campos de influencia de Castle fue la moda. Su rostro aparecía en portadas y había quien prestaba mucha atención a su estilo. Así, su peinado a lo bob, que empezó a lucir a mediados de la década de los 10 se extendió entre algunas lectoras.
Más que un peinado
Si sólo hubiera sido eso, un peinado nacido para mejorar la comodidad de las bailarinas, el peinado a lo bob no seguiría resultando tan interesante a día de hoy. Pero fue más que eso. El peinado a lo bob fue la imagen que adoptaron las flappers como símbolo de identidad. Las flappers fueron mujeres de clase social pudiente que decidieron que también querían pasárselo tan bien como sus maridos. Esto hoy nos parecería algo muy lógico, pero en aquellos tiempos, recordemos que el puritanismo del siglo XIX no estaba tan lejos, la mujer estaba limitada al hogar, mientras que los hombres podían disponer de su tiempo a su antojo.

Las flappers decidieron que ya iba siendo hora de que ellas también se lo pasaran bien. Así que cambiaron las tornas. Salían, bebían, bailaban. Y rompían el estilo que siempre habían mantenido: vestían faldas cortas, no llevaban corsé, usaban mucho maquillaje. Y lucían el peinado a lo bob.
Hoy el peinado a lo bob ofrece una gama muy rica de estilos. Incluso el flequillo recto y la media melena, sus señas de identidad, no siempre se respetan. Hay flequillos en punta, la media melena no es obligatoria (hay quien incluso prefiere raparse los lados de la cabeza, lo que asemeja el peinado al estilo punk) y las longitudes de corte varían según el gusto. Al fin y al cabo, a un estilo de peinado que reflejaba la libertad no se le puede poner limitaciones.
El cortisol: la hormona del estrés
El cortisol es una hormona esteroidea, o glucocorticoide, producida por las glándulas suprarrenales, las cuales están situadas encima de los riñones. Se libera como respuesta al estrés y ante situaciones tales como despertarse por las mañanas o después de hacer ejercicio físico.
Sus funciones principales son incrementar el nivel de azúcar en la sangre a través de la gluconeogénesis, suprimir el sistema inmunológico y ayudar al metabolismo de las grasas, proteínas y carbohidratos.

¿Cómo funciona el cortisol en respuesta a una situación de estrés?
El cortisol, por tanto, está implicado en la respuesta de “supervivencia” ante un evento o situación estresante. Pongamos el siguiente ejemplo:
- Se produce una situación o evento estresante.
- Como consecuencia el organismo responde hormonalmente y las glándulas suprarrenales comienzan a liberar cortisol.
- El cortisol llena el organismo de glucosa, que son una fuente de energía inmediata para los músculos de mayor tamaño, preparando de esta manera al cuerpo para “luchar o huir”.
- Por otro lado, el cortisol evita que la glucosa se almacene en el cuerpo inhibiendo la producción de insulina, haciendo de esta manera que dicha glucosa se consuma de forma inmediata.
- Además, el cortisol estrecha las arterias, mientras que otra sustancia llamada epinefrina, aumenta la frecuencia cardiaca, por lo que la sangre se bombea de forma más fuerte y rápida.
- La situación o evento estresante es resuelto.
- Se normalizan los niveles hormonales.
Después de la breve explicación anterior, podríamos pensar que el tener niveles elevados de cortisol no constituye un problema para el organismo, y, efectivamente esto es así.
Vivimos en una sociedad en dónde continuamente vivimos corriendo y con niveles elevados de estrés la mayor parte del tiempo, por lo que nuestros cuerpos no paran de bombear cortisol y esto, a medio-largo plazo, genera estragos en nuestro organismo.
Tener un exceso de cortisol en el organismo de manera habitual puede hacer que la persona termine padeciendo un trastorno llamado “Síndrome de Cushing”, cuyos principales síntomas son:
– Aumento de peso, principalmente en la cara, en el pecho y en el abdomen.
– Color rojizo y forma redondeada de la cara.
– Aumento de presión arterial.
– Debilitamiento de los músculos.
– Osteoporosis
– Ganas de beber agua mayor de lo habitual y, en consecuencia, mayor frecuencia en ir al baño para orinar.
– Osteoporosis.
– Cambios de humor produciendo, ansiedad, irritabilidad y/o depresión.
– Disminución de la líbido.
– En las mujeres, irregularidades en el periodo menstrual, llegando incluso a la desaparición total de la misma.
Enfermedad de Addison
Por el contrario, tener niveles bajos de cortisol en nuestro organismo puede deberse a la denominada Enfermedad de Addison. Se trata de una enfermedad autoinmune, en la que el propio cuerpo destruye las glándulas suprarrenales. Los principales síntomas de dicha enfermedad son:
– Pérdida de peso.
– Cansancio.
– Mareos, sobre todo, al levantarse para ponerse de pie.
– Debilidad muscular.
– Cambios de pigmentación en la piel.
– Fluctuaciones en el humor.
Dichos síntomas aparecen de forma gradual y cuando hay sospechas de ella, hay que consultar de forma inmediata a un especialista para que realice una evaluación de forma urgente.
¿De que otra forma nuestro cuerpo puede aumentar los niveles de cortisol?
La falta de sueño, el aumento en el consumo de cafeína y alcohol también tienen efectos sobre el cortisol, provocando un aumento en los niveles de los mismos.
Normalmente solemos ingerir una mayor cantidad de cafeína cuando estamos más estresados, quizá porqué necesitamos mantenernos espabilados durante más tiempo, con lo cual hay una mayor liberación de cortisol por parte de nuestro organismo.
Si además está combinación viene acompañada de un aumento en el consumo de bebidas energéticas podemos provocar un desequilibrio a nivel importante en nuestro cuerpo.
También en periodos de estrés prolongados, se suele dormir menos, algo que también influye en nuestros niveles de cortisol.
En resumidas cuentas, aumentar el consumo de cafeína, de alcohol y padecer una falta de sueño, actúa de manera conjunta en la cantidad de cortisol liberado por nuestro cuerpo, aumentando por tanto los niveles de estrés que debemos tratar.
El cabello en Roma
El cabello era muy importante en Roma. Plebeyos y patricios, aunque especialmente estos últimos, invertían mucho tiempo y dinero en mejorar el aspecto de sus cabellos. Era cuestión de estatus y porte. En el post de hoy hablaremos del cabello en uno de los imperios más importantes de la historia.

Cuando pensamos en Roma, es posible que nos vengan rápidamente a la cabeza figuras como Rómulo y Remo, Julio César o Marco Aurelio. Todos ellos fueron romanos, aunque de los gemelos, especialmente de Remo, hay ciertas dudas todavía. Sin embargo, hay decenas de años entre unos y otros. Rómulo fue el primer rey de Roma, además de su legendario fundador, allá por el siglo VIII a.C., un periodo denominado Monarquía romana. Después vino la llamada República romana, que duró desde el siglo VI a.C. hasta el I; en los últimos años de este periodo es donde entra Julio César. Marco Aurelio perteneció al periodo conocido como Imperio romano, que se mantuvo en pie entre los siglos I y III, para decaer finalmente a partir del siglo IV. El fin del Imperio romano de occidente, lo que rápidamente relacionamos con las imágenes habituales de Roma, se fecha en el 476 d.C. La parte oriental del imperio, lo que se denominó Imperio bizantino, se mantuvo en pie hasta bien entrado el siglo XV.
Verás que hablamos de más de 1.000 años de historia.
A pesar de esta horquilla de tiempo, la importancia que los romanos concedían a su cabello fue siempre notable. Cambiaron los peinados, al principio había que huir de las barbas –ellos– y de las melenas –ellas–, pero con el tiempo los estilos se volvieron más diversos. Eso sí, al principio los romanos no se cortaron en continuar con los estilos que ya se habían popularizado entre las clases altas griegas.
Alopecia, mal. Melena, también
Si algo había que molestara a los patricios de vidas tranquilas era la alopecia, tanto en sus fases iniciales como en las terminales. La falta total de cabello era sinónimo de poca hombría. Entre las soluciones para disimularla estaban los peinados con truco, como el todavía en uso estilo “cortinilla”, los tintes (las canas tampoco eran bienvenidas), ungüentos imaginativos y pintarse el cuero cabelludo. O trucos más ingeniosos, como la legendaria corona de laurel de la que Julio César nunca se separaba y servía para disimular sus carencias capilares.

¿Si la falta de pelo era preocupante, la larga melena era entonces deseable? Rotundamente, no. Las greñas eran propias de la barbarie, así que estaban prohibidas entre los ciudadanos respetables de Roma. Y también entre las mujeres: durante siglos no hubo una sola mujer que no se mostrara en público con un recogido.
Peinados romanos
Lo que hoy entendemos por peinado romano, que resulta de peinar el cabello hacia la cara y crear un flequillo desigual cuyos mechones se distinguen unos de otros por su forma de lengua, es una simplificación de las muchas variantes que desplegaban los peluqueros de la época. Su herramienta principal no eran tanto las tijeras, algo rudimentarias, como el llamado calamistro, un hierro que se calentaba al fuego y servía para crear bucles en el cabello. Como los griegos, cuyos dioses nunca peinaban cabellos lisos, los romanos amaban los rizos y no dudaban en acortar la vida de sus folículos pilosos sometiéndolos al hierro abrasador. (El resultado no es una sorpresa: coronas de laureles para todos)
En cuanto a las mujeres, los bucles también eran muy habituales. Como no se podía llevar el pelo largo, y cortarlo al estilo masculino estaba prohibido, los recogidos fueron la mejor solución. Trenzas, moños y recogidos varios con pasadores y cintas, y a veces todos a la vez, fueron tan habituales que hoy podemos ir a una peluquería y pedir una versión modernizada de un clásico peinado romano, aunque, eso sí, quien nos atienda quizá apuntille con un “Ah, sí, un peinado griego”.
La memoria del pelo o por qué el cabello siempre es útil para CSI
Si eres aficionado a las series de investigación científica, como las decenas de versiones de CSI, Bones, Castle o parecidas, seguro que lo primero que piensas cuando ves una noticia de crimen es que los investigadores tendrían que empezar por buscar pelo. La ficción nos ha transmitido que no hay crimen sin castigo si el culpable se dejó parte de su melena en la escena del delito. Si esto es cierto o no será la pregunta que trataremos de resolver en el post de hoy.
Lo primero que tenemos que decir es que el pelo es tan útil para los investigadores como te imaginas. Gracias a un análisis del cabello, de un solo pelo es posible determinar si la persona a la que pertenece ese cabello estuvo en el lugar investigado o no (siempre que ese lugar no sea un ambiente totalmente esterilizado), si tomó drogas o si estuvo expuesta a metales pesados. Es más, si el pelo en cuestión tiene parte de la raíz, es posible que ese mismo pelo sea suficiente para conseguir hasta el ADN. Y teniendo el ADN, esclarecer el caso es sólo cuestión de tiempo.
Y aún hay más. La información que está dentro del pelo no suele perderse. Sí desaparecerán los restos de arena, polvo, pintura o de cualquier sustancia que flotara en el ambiente cuando sucedió lo que se investiga, pero si hablamos de drogas ingeridas o de metales, por no hablar del ADN, entonces no: esa información tardará siglos en desaparecer, si es que lo hace. La mejor prueba de esto es que todavía hoy se siguen descubriendo costumbres de los primeros pobladores de Egipto gracias a la información que quedó inmortalizada en su pelo.
El pelo nos señala al culpable de varias formas
Puede ocurrir que un crimen, que no tiene por qué ser violento, imaginemos un robo, suceda en un entorno donde diversas partículas flotan en el ambiente. Imaginemos el robo de una joyería al lado de un edificio en obras. O cojamos el argumento tan tratado en el cine de entrar en una joyería practicando un agujero en el techo, en la pared o en el suelo. Bueno, pues es muy posible que durante los trabajos de albañilería necesarios para abrir el pasadizo, alguna mota de polvo, yeso, serrín, lo que sea, fuera a parar a la cabeza. Si esto sucediera y los cacos fueran pillados, aunque sea a decenas de kilómetros del lugar del crimen, la sola presencia de esa partícula de polvo ya sería incriminatoria.
El caso anterior es bastante obvio. Pasemos al siguiente. Imaginemos un nuevo robo, pero ahora con algo de violencia: el ladrón droga a su víctima para dejarla fuera de juego. ¿Cómo sabe la policía qué droga se utilizó? Analizando el cabello. Pero es más, el cabello no sólo guarda los cambios metabólicos que produce la droga en nuestro organismo, sino que también da pistas sobre cuándo actuó esa droga. ¿Hablamos sólo del pelo de la cabeza? No, esa es una de las partes menos conocidas: debido a la conexión directa que tienen nuestros folículos pilosos con el torrente sanguíneo, cualquier cabello puede darnos información sobre lo que ha circulado por nuestra sangre. ¡Cualquier cabello!
Vayamos ahora al caso más complicado de todos. Se ha producido el robo de un cuadro y no hay más pistas en la escena que el pelo de una ceja. ¿Qué se puede obtener de tan minúsculo rastro? El análisis del cabello, sin entrar todavía en su ADN, permitirá a los policías conocer la raza del ladrón. No mucho, pero ya es algo. Hablemos ahora del ADN. Si esa ceja tiene raíz suficiente, es posible que se pueda recuperar parte de la información de su ADN. Un análisis en profundidad añadirá algunas pistas más, como el sexo del ladrón. Pero hay más: si el ladrón ya se dejó sus restos en otra escena del crimen, descubrirle será tan fácil como buscar en la base de datos de la policía. No está mal para un solo pelo de una ceja.