Llámanos al 91 123 07 12Solicitar consulta

En los lactantes, podemos observar la aparición de un sarpullido rojizo con formación de escamas amarillentas en la parte superior de la cabeza. Esto puede alarmar a muchos padres, pues piensan que sus bebés han nacido con la desfortuna de enfrentarse a la caspa desde una edad demasiado temprana; sin embargo, no se trata de una mala estrella, sino de la costra láctea.

¿Qué es la costra láctea?

Es una dermatitis seborreica debida a un exceso de aceite o sebo. En algunos casos se puede extender a la cara, la parte posterior de las orejas, el cuello, el ombligo, las axilas o la ingle, que son los lugares donde hay mayor cantidad de glándulas sebáceas. Es una afección benigna que no produce dolor ni picazón; no se contagia, ni está relacionada con alergias o falta de higiene.

Un bebé tumbado boca abajo en una cama y riendose

Suele desaparecer por sí sola, aunque en algunos casos -especialmente en los niños mayores, quienes tienden a rascarse la zona afectada– puede provocar infecciones que deben tratarse médicamente.

¿Por qué aparece?

Aunque no se conoce exactamente la causa de la aparición de la costra láctea, una de las hipótesis más aceptadas es la secreción excesiva de sebo o grasa por parte de las glándulas sebáceas. También es posible que haya una predisposición genética o se deba a un déficit enzimático o al aumento de algunos microorganismos en la piel, como el hongo Malassezia.

Una manos femeninas acarician la espalda de un bebé tumbado sobre la cama

¿Cómo combatir esta costra?

Para tratar de eliminar estas costras no se debe frotar la zona afectada. Este es un error muy común; los padres suelen tratar de eliminar la costra láctea con una toalla o un cepillo, pero para mejorar los síntomas basta con:

  1. Aplicar aceite de bebé o vaselina
  2. Masajear suavemente el cuero cabelludo durante 15 o 20 minutos.
  3. Eliminar el producto con un jabón neutro para bebés
  4. Pasar un cepillo de cerdas suaves para remover las costras que se hayan desprendido.
  5. Repetir esta acción a diario dará resultados visibles en pocas semanas.

Imagen de un bebé en brazos y con una muesca graciosa en la cara

Si el enrojecimiento de la piel causa picazón, genera malestar o se intensifica después de la ingesta de algún alimento, es necesario consultar al pediatra. Es importante observar siempre la piel de nuestro bebé porque a través de ella nos comunica su estado de salud.

Al momento del nacimiento es posible que veamos manchas como pegotes de grasa. Se trata del vérnix caseoso, que protege al bebé dentro del líquido amniótico y de los cambios de temperatura al nacer. El recién nacido también puede estar cubierto de un vello muy fino, llamado lanugo, que desaparece poco a poco.

La coloración de la piel también es muy importante. Si va tomando un color amarillento o azulado, puede indicar la presencia de algún problema. En este caso debe consultarse con el médico para poder hacer el diagnóstico correspondiente. Si, en cambio, lo que observamos es la costra láctea, podemos disfrutar sin preocupaciones del crecimiento y desarrollo de nuestro bebé.

Síguenos en las redes sociales

Diseño web: Ensalza

Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar