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Secarse el pelo es malo. No es una pregunta, es una afirmación. Secarse el pelo es malo porque somete al cabello a una temperatura extrema para la que no está preparado. Ahora, ¿secarse el pelo es tan malo que puede perjudicar de forma permanente el cabello e incluso hacer que se caiga? Bueno, tampoco hay que exagerar: un uso inadecuado del secador, que puede venir porque se use mucho o porque se use mal, tiende a provocar un pelo reseco, mate y, en algunas ocasiones, la irritación del cuero cabelludo.

Antes de secarse el pelo

Evitar estos inconvenientes es muy sencillo y sólo se necesita un poco de sentido común y algo de paciencia. El primer paso para un secado eficaz y seguro no necesita de secador, sólo de una toalla, y consiste en quitar la mayor parte de la humedad con suaves masajes con la toalla sobre la cabeza. No se trata de frotar ni de pulir el cuero cabelludo, sólo de posar la toalla para que absorba el agua. Y si una vez acabado el proceso todavía podemos dejar pasar 5 ó 10 minutos antes de usar el secador, mejor.

Con este pre-secado al natural conseguirás que el secado sea más sencillo y rápido, pues no es lo mismo secar un cabello mojado que un cabello húmedo: ahorrarás tiempo de uso del secador, tiempo de exposición del cabello al chorro de aire y, probablemente, te impacientarás menos y no usarás la temperatura más alta del secador.

Temperatura y distancia

¿Cuál es la mejor temperatura para secarse el cabello? No hay una respuesta general, pues los cabellos más gruesos o abundantes necesitarán de una temperatura más alta que los cabellos más finos. Sin embargo, sí hay una referencia sobre cuándo es demasiado: si diriges el chorro de aire del secador contra tu mano y sientes que está demasiado caliente, es que realmente está demasiado caliente. Quizá no notes esta temperatura exagerada cuando apliques el secador sobre tu cabello, pero esto se debe a que el propio pelo protege tu cuero cabelludo; no sentirás que tu cuero cabelludo sufre, pero sí que lo hacen los cabellos que están actuando como barrera. Prueba a tocarte el pelo y te convencerás de que tienes que bajar la temperatura. Por regla general, evita usar la temperatura máxima del secador.

En cuanto a la distancia, normalmente 15-20 centímetros entre el secador y el cuero cabelludo son suficientes para un secado seguro. Muchas veces tendrás la tentación de acercar el secador a la raíz para completar el secado. No lo hagas, pues someterás a tu cuero cabelludo a una temperatura que, en el mejor de los casos, no es agradable y que en el peor puede irritar la zona. En vez de acercar el secador, usa una boquilla.

Las boquillas de los secadores sirven precisamente para concentrar el chorro de aire en las zonas que más se resisten. Su eficacia se debe a que incrementan el poder calorífico porque aumentan la cantidad de aire caliente que golpea una zona particular. No es cuestión de temperatura, sino de insistencia.

Separar el pelo por mechones

Dividir el cabello en mechones, bien sujetos con pinzas, y ayudarte de un peine, que siempre es mejor que un cepillo, es una buena idea y aporta algunas ventajas interesantes:

  • Mejor puntería. Como abarcas menos pelo al mismo tiempo, sabrás exactamente cuándo ha quedado ya seco, de modo que no seguirás recalentando una zona sin humedad.
  • Más rápido. Como ya sabes los mechones que van quedando secos, no te repites y usas el secador el tiempo justo y necesario. Ganas tiempo.
  • Más seguro. Y como usas menos tiempo el secador, el cabello y el cuero cabelludo sufren menos que si te secaras todo el pelo a la vez.

 

 

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