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Estar en el podio no siempre es positivo; este es uno de esos casos. Los estudios estadísticos más recientes sobre calvicie masculina a nivel mundial entregan la medalla de plata a España. Nuestro país se ha hecho con el puesto gracias a que el 42,6% de su población sufre de alopecia. El oro se lo ha adjudicado, por un pelo (nunca mejor dicho), la República Checa, con un 42,79%; mientras que el bronce se lo lleva Alemania, con un 41,24%.

Al otro extremo del ranking, y del mundo, se encuentra Asia, específicamente China, con 19,24%. Una diferencia sustancial. La reacción natural es preguntarse “Pero ¿por qué?”. ¿Por qué casi la mitad de nuestra población sufre de alopecia y, sobre todo, qué podemos hacer al respecto? He aquí la respuesta.

Genes

Es cierto que hay un componente genético importante que nos presdispone a la alopecia androgenética. Y, así como a nosotros nos perjudica, a los asiáticos les favorece. ¡Pero esto no es una condena! En primer lugar, porque sufrir de alopecia androgenética no implica necesariamente quedarse calvo; en segundo lugar, porque hay otros factores que influyen en el éxito que estos genes pueden tener sobre nuestra cabellera. Si bien no podemos controlar los genes −aún…−, sí hay otras cosas sobre las que tenemos influencia.

Alimentación

¡Aquí está la clave! La razón de más peso por la que España se encuentra en segundo lugar no está en nuestro ADN, sino en nuestra mesa. Lo cierto es que nuestros hábitos alimenticios son poco favorables para la salud capilar. Y cada día empeoran, porque se consumen siempre más alimentos procesados (ricos en azúcares, grasas saturadas, etc.).

En contraste, la alimentación asiática está basada prevalentemente en vegetales verdes. También, el consumo de grasas y azúcar es bajísimo, especialmente en contraste con los niveles españoles. Por último, los lácteos son productos de reciente introducción y casi inexistentes en la dieta.

¿Y ahora?

Aunque hay muchos otros factores que intervienen en la aparición y desarrollo de las diferentes alopecias, los dos elementos principales de evaluación que nos ponen en el extremo incorrecto de la clasificación son estos. Si bien es difícil revertir esta tendencia a nivel nacional, podemos dar pequeños pasos a título personal.

Si tienes predisposición genética para la alopecia, pero aún no la sufres, nunca es demasiado pronto para comenzar la prevención. Recuerda que la alopecia androgenética suele presentarse a partir de los 25 años de edad, tanto en hombres como en mujeres −aunque estas tengan una incidencia menor−.

Si ya sufres de alopecia de cualquier tipo, ¡corre! La mayor parte de los daños irreversibles se produce por haber iniciado el tratamiento demasiado tarde. No hay alopecia que no pueda prevenirse, tratarse y recuperarse de algún modo. ¡Revirtamos las cifras! Nuestros especialistas estarán encantados de ayudarte.

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