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¿La caspa está relacionada con la caída del cabello?

Imagen de un hombre con chaqueta negra en la que se ve la caspa
Una de las preocupaciones más habituales que puedes tener a lo largo del año es ¿por qué no para de salirme caspa? Y esto suele estar relacionado con observar que cuando barres tu casa, cuando te cepillas el pelo cada día o, incluso, al enjabonarte en la ducha, el cabello se te cae con más frecuencia.
¿Sabías que la caspa y la alopecia están relacionadas? Te contamos por qué.

¿Qué es la caspa y por qué aparece?

Realmente todo el mundo tiene en el cuero cabelludo aquello que provoca lo que conocemos como caspa. Se trata de un hongo llamado Pityrosporum ovale que, cuando crece desmesuradamente, acaba provocando la descamación de la piel del cuero cabelludo que es lo que finalmente forma los puntitos blancos que conocemos como caspa.
Sin embargo, otros estudios también aseguran que causas como el estrés, problemas digestivos o fatigas pueden provocar la aparición de la caspa.
Hombre que refleja ansiedad, estrés, problemas digestivos

Pero… ¿Qué relación tienen la caspa y la alopecia?

Las causas de la alopecia son muchísimas y dependen de factores muy diferentes. Entre ellos podemos encontrar:

  • Factores hormonales
  • Factores genéticos
  • Factores nutricionales
  • Factores psicológicos
  • Y muchos, muchos más.

En lo que sí coinciden todos los tipos de alopecia es en la caída de pelo de forma progresiva.
¿Y cuándo aparece la caspa? Te estarás preguntando. Y es que antes de esa caída de cabello, se produce un efecto llamado: miniaturización del pelo.
Ese efecto contiene síntomas como la irritación del cuero cabelludo, picores, seborrea y un aumento de la descamación (caspa).
Sin duda podemos tomar esos síntomas como avisos para darnos cuenta de la posibilidad de pérdida del cabello que tenemos.
Ahora llega la pregunta que seguramente te estás haciendo en este instante.

¿Significa eso que si tengo caspa es que voy a tener alopecia?

Por supuesto que no. Aunque la caspa es un síntoma que indica el inicio de la alopecia, no es algo que siempre vaya de la mano con este tipo de problema capilar.
Sin embargo, el hecho de que la caspa provoque un picor extremo en el cuero cabelludo y que esto provoque que te rasques, si puede contribuir a la caída de tu pelo.

Consejos si aprecias caspa en tu cabello

Nosotros somos partidarios de prevenir los efectos graves a tiempo, por ello, si te notas caspa en abundancia en tu pelo, lo mejor que puedes hacer es iniciar un tratamiento anti-caspa y buscar una ayuda profesional que te diga qué debes hacer.
Esperamos haberte ayudado con este artículo y que a partir de hoy tengas más información sobre los problemas de la caspa y su relación la alopecia.
En el siguiente enlace puedes encontrar más información acerca de la caspa y nuestros mejores productos para combatirla.
Champú y mascarilla anti caspa IMD

¿Por qué aparecen las puntas abiertas y cómo evitarlas?

Tener las puntas abiertas es un inconveniente que todo el mundo ha sufrido, sufre o sufrirá antes o después. Aunque hay casos más agresivos que otros, las puntas abiertas llegan sí o sí al cabo del tiempo, así que es muy recomendable contar con algunos trucos para retrasar su llegada.
Las puntas abiertas no necesitan mucha presentación: si tu melena no acaba en cabellos definidos sino en una amalgama de pelos finos y ligeros, entonces sufres de puntas abiertas. Todo el mundo las sufre así que no hay de qué preocuparse.
Chica se sujeta el pelo por las puntas y ve que están estropeadas

Por qué salen las puntas abiertas

Las puntas abiertas son la consecuencia del desgaste del cabello. La punta del cabello es la parte más alejada de la raíz, por tanto la que más tiempo lleva sometida a los daños del entorno y al paso del tiempo.
Una punta abierta es un cabello con la cutícula deteriorada, lo que facilita que el cabello se separe en varios pelos finos y endebles. Imagínate una cuerda. Si es nueva, te costará ver algún hilo suelto. Con el paso del tiempo, la cuerda perderá fuerza y los pequeños hilos que la forman empezarán a romperse y a asomarse del hilo principal. Es lo mismo que ocurre con el cabello.
Pero aunque las puntas abiertas siempre llegan, hay algunas causas que provocan que lleguen antes:

Electrodomésticos capilares

Son los sospechosos habituales del daño a la cutícula. Secadores, planchas, rulos eléctricos atacan directamente la cutícula y la desgastan. Quizá pienses que puedes recuperar la salud de la cutícula con cremas y sérum, que algo hacen, pero lo cierto es que el daño es mucho más intenso que el remedio. Cada vez que usas un electrodoméstico de este tipo, desgastas el cabello y adelantas la llegada de las puntas abiertas.
Rizador de pelo eléctrico, planchas, secadores, rulos

Tintes

Los tintes más agresivos afectan directamente a la cutícula, rompiéndola para que penetre el color que queremos. Cuanto mayor sea la duración del tinte, más fuerte es el producto y más daño causa a la cutícula. El resultado de todo esto ya lo conoces.

Mala alimentación

Las puntas abiertas también son sinónimo de que quizá no comemos como es debido. El cabello necesita una alimentación sana y equilibrada, además de mucha agua. Si faltan las verduras verdes, los frutos secos, la carne, los huevos y el pescado, entonces falta el combustible para tener un cabello sano y fuerte.

Peines de mala calidad

Un peine metálico o de mala calidad (por ejemplo, uno de plástico con las púas mal perfiladas) también puede romper el cabello. Serán pequeñas heridas casi invisibles, pero con el tiempo se notarán. Elige peines o cepillos buenos.

Secarse el cabello con rabia

Si castigas a tu cabello todas las mañanas frotándolo con la toalla arriba y abajo y aprisionando las puntas unas con otras, estás llamando a la puerta de las puntas abiertas.

Cómo retrasar las puntas abiertas

Lo más práctico es que visualices los cinco puntos que hemos comentado más arriba y coloques delante de cada uno de ellos un “Huir de…”. Es así de fácil. Más que usar un acondicionador o un caro producto protector o someterte a un tratamiento regenerador, si tu problema son las puntas abiertas, lo mejor es que cuides tu cabello empezando por lo básico. Y eso significa no abusar del secador ni del tinte, comer bien, usar peines de calidad y secar tu cabello posando la toalla sobre él y esperando, sin frotar.
Pero hay algo más. Las puntas abiertas son como las fugas de agua: si no se cierran pronto, crecen. En el caso del cabello sucede algo parecido: si no se corta una punta abierta, la fractura del cabello empieza a extenderse hacia la raíz, dañando el pelo por el camino.
Imagen de una peluquera cortando las puntas del pelo
¿Cómo se puede evitar que las puntas abiertas se extiendan? Cortando por lo sano. Literalmente. Ve a la peluquería y pide que te corten las puntas. El peluquero o la peluquera cortarán 2 o 3 centímetros de cabello, que te crecerán en nada, y asunto resuelto.
¿Puedes hacerlo en casa? No lo recomendamos. Primero, porque basta con que un lado del cabello te quede algo más corto para que empieces a igualar por el otro lado, y lo que parecía un corte de pocos centímetros se convierta en un estropicio. La segunda razón es que las tijeras de peluquería están diseñadas para cortar el cabello limpiamente, de modo que si hay una punta abierta ¡zas, corte limpio!, ni rastro. Salvo que tengas unas tijeras de profesional, que no suelen estar al alcance de cualquiera, al cortar no vas a cerrar del todo la punta, con lo que no terminarás con el problema.
En resumen, no puedes evitar las puntas abiertas pero sí retrasar su aparición. Cuida tus hábitos capilares y, cuando veas que tienes puntas abiertas, acude a la peluquería.

Tomar aceite de oliva es muy sano, ¿lo es también para el pelo?

La regla no escrita es clara: nuestro cabello es reflejo de lo que nos pasa por dentro, así que si algo nos sienta bien por dentro, también le sentará bien a nuestro cabello. ¿Ocurre lo mismo con el aceite de oliva? Claramente, sí. En un post anterior describimos el aceite de oliva en detalle, e incluso lo enfrentamos a la mantequilla en nuestra serie de post sobre desayunos saludables. En el post de hoy sólo destacaremos lo más importante a nivel nutricional de este alimento y si nos ayuda a tener un pelo fuerte y bonito.

Propiedades nutricionales

El aceite de oliva es una grasa muy saludable, de las llamadas monoinsaturadas. ¿Has oído hablar de las grasas trans, esas que aumentan el colesterol malo y que puedes encontrar en la bollería industrial, en los snacks y en las salsas? Pues las grasas monoinsaturadas son justamente lo contrario: grasas que disminuyen el colesterol malo (LDL) y aumentan el bueno (HDL). Grasas buenas.

Recuerda que el colesterol malo lo es porque se acumula en las arterias (problema que conocemos como aterosclerosis) y aumenta el riesgo de sufrir embolias, hemorragias, infartos e incluso muerte súbita. El colesterol bueno se encarga precisamente de reducir esta grasa que dificulta la circulación de la sangre en las arterias. La receta saludable es reducir el colesterol malo y aumentar el bueno. Exactamente lo que hace la grasa monoinsaturada del aceite de oliva.

¿Y para el cabello?

Tener unos niveles controlados de colesterol es muy bueno para nuestra salud pero no tiene unos efectos directos en nuestro cabello más allá de que no estar sano es incompatible con tener un cabello sano. Si hablamos de relaciones directas, tenemos que hablar de dos vitaminas presentes en el aceite de oliva: la vitamina K y la vitamina E.

La vitamina E es importante porque es un antioxidante. Si lees estas líneas en verano, te interesa, y mucho, tomar muchos antioxidantes. Los antioxidantes reducen el daño de los radicales libres, que son deshechos que se producen cuando las células de nuestro cuerpo se transforman, se crean o se destruyen. ¿Un ejemplo? El sol. Cuando tomamos el sol, nuestro cuerpo absorbe los rayos UV a través de nuestra piel en lo que es un proceso celular que genera radicales libres.

El principal daño de los radicales libres es que entorpecen cualquier proceso celular, como la regeneración de la piel, por ejemplo. Por eso decimos que los radicales libres provocan el envejecimiento prematuro de nuestra piel (en realidad de todo nuestro cuerpo). La televisión nos recuerda constantemente que existen cremas para frenar el envejecimiento prematuro. Pues esas cremas van hasta arriba de antioxidantes. (Otro día explicaremos que los antioxidantes cuando de verdad funcionan es cuando los comemos, porque así es como los asimila nuestro cuerpo, no untándolos en nuestra piel, que es 99% impermeable)

La vitamina K también es importante para nuestro cabello, aunque por razones distintas. Una de las funciones principales de la vitamina K es crear glóbulos rojos, unas células que forman parte de la sangre. ¿Y cuál es el propósito de los glóbulos rojos? Sirven para transportar oxigeno a cada rincón de nuestro cuerpo, lo que incluye a los folículos pilosos. Un folículo piloso bien oxigenado hará mejor su trabajo y producirá más y mejor cabello.

Así que ya lo sabes: si quieres tener un pelo saludable y favorecer que crezca sano y fuerte, toma aceite de oliva y aprovecha sus vitaminas E y K. Eso sí, ten en cuenta que es una grasa y que no conviene abusar. Un par de cucharadas en las ensaladas será suficiente para cuidar tu cabello a la vez que controlas tu línea.

¿Qué es la misoginia y en qué consiste?

La misoginia se define como el odio, aversión y prejuicio hacia las mujeres y niñas.
Detrás de un comportamiento misógino se esconden multitud de creencias e ideas irracionales que van transmitiéndose generación tras generación dentro del entorno familiar y/o social, provocando discriminación y desigualdad entre las personas que la padecen.

Ideas misóginas

La principal creencia irracional que constituye la misoginia es considerar a las mujeres como seres inferiores frente a los hombres, lo que provoca la idea de que estas deben desempeñar un “rol o papel” determinado dentro de la sociedad como, por ejemplo, quedarse en casa atendiendo los cuidados y las responsabilidades de la familia.
Otra idea misógina es considerar que la mujer debe de estar al servicio del hombre, tratándolas como un objeto, valorándolas por su aspecto físico y utilizándolas con fines reproductivos.
Las personas misóginas muestran una gran cantidad de ideas distorsionadas sobre las personas por el simple hecho de nacer con un sexo determinado. La misoginia se manifiesta en situaciones muy diversas como, por ejemplo, cuando se motiva más a un chico que una chica a la hora de estudiar y realizarse laboralmente, o cuando se adoptan actitudes de maltrato y agresión física y/o verbal hacia una mujer.
Normalmente las personas con actitudes misóginas niegan serlo y se definen como sensatas y cabales, sin embargo, en sus actos diarios muestran esta animadversión hacia las mujeres.

Actitudes que definen la misoginia

Algunas de las características o actos que comparten las personas misóginas en su vida cotidiana y que pueden servir de ayuda para identificarlas son las siguientes:

  • Utilizar dos categorías básicas para clasificar a las mujeres: Recatada frente a provocadora, fría frente a emocional, etc.
  • Se suele tratar de hombres que necesitan ejercer el control sobre las mujeres en diferentes ámbitos de la vida, bien en el terreno económico, laboral, sentimental, etc. Suelen llevar las riendas a la hora de tomar decisiones e incluso ridiculizan a sus parejas por ello.
  • Culpabilizan a las mujeres por todo lo malo que les ocurre en la vida.
  • Humillan a las mujeres de manera habitual en diferentes contextos.

Impacto psicológico de la misoginia en quien la padece

Las personas que sufren comportamientos misóginos de manera habitual suelen sufrir graves consecuencias en su salud mental, ya que viven en una realidad distorsionada en la que es más fácil encontrar situaciones de violencia, por lo que su estabilidad emocionalpuede tambalearse.
Uno de los efectos más preocupantes que tiene la misoginia en la salud mental de las mujeres es lo que se conoce como misoginia interiorizada. Las mujeres que la desarrollan llegan a creer que estas ideas son ciertas, lo que les provoca alteraciones de la propia imagen, auto-rechazo, trastornos alimenticios e incluso culpabilidad cuando son víctimas de abusos y/o maltratos.

Estos efectos pueden llegar a ser devastadores si se padecen de manera prolongada en el tiempo, por este motivo, cualquier mujer que crea que está sufriendo comportamientos misóginos en su entorno o es consciente de que tiene ideas arraigadas como consecuencia de una educación misógina, debe de buscar de manera urgente ayuda profesional que le permitirá encontrar bienestar y estabilidad psicológica y poder disfrutar de una vida plena cuya prioridad será el respeto.

Permanentes y moldeados: ¿son siempre una buena idea?

Como cualquier estilo de peinado la respuesta es que depende. Vamos a tratar el tema de permanentes y moldeados, ¿en qué se diferencian? ¿Por qué las permanentes no son para todos los cabellos? Si quieres analizar si puedes ahorrarte un disgusto al salir de la peluquería y que tus expectativas no cumplan con la realidad, sigue leyendo.

Permanentes y moldeados

Una permanente y un moldeado se diferencian en el resultado final, pero los productos que se emplean en el proceso son casi los mismos.
Chica con rizo de permanente, es más agresiva que el moldeado
Una permanente busca unos rizos más cerrados y artificiales, en la línea de los peinados de las películas de los 80 con Olivia Newton John, Glenn Close o de Cher. Si el rizo es cerrado y “algo exagerado”, entonces es permanente.
Los moldeados son para rizos más abiertos, peinados de apariencia más natural. Las ondas y las melenas que terminan con pequeñas ondulaciones también son el resultado de moldeados, como el estilo que ha tenido Shakira en algunas épocas.
Chica con el pelo ondulado, tratamientos de moldeado y permanente son agresivos para el pelo
La diferencia entre permanente y moldeado es que se usan productos más o menos agresivos en función del resultado que se quiere, algo parecido a lo que pasa con los tintes. Para pasar de un cabello oscuro a uno claro hay que usar productos súper agresivos que penetren en la estructura del cabello y le obliguen a sustituir su color natural por el rubio platino, por ejemplo.
Con las permanentes y los moldeados pasa lo mismo. Las permanentes necesitan productos mucho más agresivos que los moldeados porque fuerzan al cabello a adoptar unas formas que nada tienen que ver con su aspecto original. Los moldeados usan productos parecidos, pero menos agresivos.

¿Los productos usados dañan el cabello?

Sí, sin duda. Lo dañan menos que antes, los productos han ido mejorando, ya no son esos que dejaban olor durante semanas y tenían reacciones químicas sorprendentes al entrar en contacto con los rulos. Hoy es menos dañino hacerse una permanente que hace 50 años. Pero esto no quiere decir que sea positivo para el pelo por muchos productos reconstituyentes e hidratantes que se añadan a las lociones permanentes.
¿Son los productos actuales mejores gracias a estos añadidos? Aportan una pequeña ayuda protectora pero no son milagrososLo importante es que tanto la permanente como el moldeado necesitan romper la estructura interna del cabello para que pierda su forma y lo fuerce a adoptar un nuevo estilo, esa rotura es la que pasa factura. El pelo se vuelve más endeble y se seca. ¿Se puede recuperar? Sí, con el tiempo, según va creciendo. Si tu peluquero te dice que la permanente o el moldeado no daña tu cabello, o lo lees en alguna revista o en algún blog de moda, no tengas dudas: el cabello sufre.

 La permanente no te quedará bien si…

Tienes el pelo muy liso. Si tu pelo es muy lacio y ligero es probable que puedas llevarte una decepción con el resultado. Cuando antes hablábamos de las diferencias entre expectativas y realidad, hablábamos de ti. Porque puedes ir a la peluquería con la idea de un peinado a lo Michelle Pfeiffer en Casada con todos y terminar con unas pocas ondas que durarán horas. Para que el cabello aguante el peso de los rizos tiene que ser fuerte y grueso.

Fuente Filmaffinity

Tampoco es para ti si no tienes el pelo lo suficientemente largo. El pelo rizado, como el ondulado, mide mucho más de lo que parece, pues forma bucles y gira sobre sí mismo. Si quieres hacerte una permanente tu pelo deberá tener una longitud mínima que dependerá de lo cerrados que quieras tus rizos. Cuanto más cerrados sean, más largo tendrá que ser tu cabello.
Así que si quieres hacerte una permanente o un moldeado, ten en cuenta que tu cabello tiene que ser robusto y largo. Recuerda también que cada permanente cuenta.

El cabello en el Barroco

Si en el Renacimiento (siglos XV-XVII) pudimos comprobar que había cierta preocupación por la vestimenta y los peinados, algo que no ocurrió durante la Edad Media, en el Barroco esta preocupación se vuelve una obsesión para las clases altas, que invierten tiempo y dinero en conseguir los peinados más extravagantes. En el post de hoy recorreremos lo que significó el Barroco para la evolución del cabello.
Pongámonos en situación. El Renacimiento fue un periodo de luz y aperturismo: los avances tecnológicos, especialmente en el campo de la navegación, ampliaron el mundo y muchos personajes intrépidos descubrieron nuevas tierras y riquezas. Estos avances y esas perspectivas de riquezas allende los mares atrajeron a muchísimas personas que vivían en las zonas rurales a las grandes ciudades. Fruto de este crecimiento, los comerciantes empezaron a ganar dinero de verdad, lo que empezó a despertar los recelos de los nobles. Florecieron las artes y las invasiones bárbaras que habían protagonizado sangrientas batallas y un clima de terror durante la Edad Media desaparecieron. El Renacimiento fue un periodo de prosperidad.
Y así llegamos al Barroco, que se extendió entre los siglos XVII y XVIII, un periodo histórico que, como el Renacimiento, se considera una bisagra entre la Edad Media y la Edad Moderna. Pese a los avances del Renacimiento, este periodo generó unas expectativas que no se cumplieron: el nuevo mundo se convirtió en un deseo al que muy pocos llegaban (si es que sobrevivían a las expediciones en barco), el progreso general no llegó a las clases bajas y los monarcas, lejos de abrir la mano, la cerraron. En parte porque siempre lo habían hecho, en parte porque los viajes transoceánicos habían reducido sus fortunas y en parte porque no querían ceder nada de poder a esos burgueses que tan ricos se estaban volviendo. ¿Significó esto que los monarcas empezaron a mostrarse más modestos en sus comilonas y en sus gastos? No. De hecho, sucedió todo lo contrario.
Chica con un estilo exagerado de pelo barroco

La cabeza marca la diferencia

Con una clase burguesa en ascenso, los monarcas y la nobleza vieron que su poder e influencia no era suficientes para diferenciarse de los burgueses, que eran cada vez más ricos y que incluso tenían acceso a pintores y escultores cuyas obras rivalizaban en belleza y espectacularidad a las de los propios monarcas. ¿Y qué hicieron? Mirarse por encima del hombro y ponerse a competir entre ellos por ver quién resultaba el personaje más llamativo.
Con este objetivo, florecieron los peinados más extravagantes hasta la fecha. Tal fue el exceso de rizos, tirabuzones, formas geométricas, lazos, diademas, flores y complementos de toda clase, que rápidamente el cabello fue insuficiente para aguantar tantas cosas sobre la cabeza. Así que las pelucas se convirtieron en el complemento básico. Y no hablamos de pelucas discretas, nada más lejos, sino de auténticas estructuras que debían aguantar maquetas de barcos, reproducciones de animales y cualesquiera motivos que la dueña de la peluca, pues las más excesivas eran las mujeres de la nobleza, tuvieran a bien llevar sobre los hombros. En ocasiones, las pelucas conseguían tal altura que las nobles tenían que doblarse para acceder a los carruajes y sujetarse con fuerza sus estructuras capilares para que un soplo de aire no revelara su auténtica cabellera.
Estas pelucas ultrarresistentes eran el objetivo de las nobles, pero no todas podían permitírselas, así que debían recurrir o a pelucas menos ostentosas o a su propio cabello. Como fuera, los peinados más habituales crecían hacia arriba y eran imponentes y majestuosos: el cabello se apelmazaba sobre la frente y se dejaba caer sobre las orejas en forma de trenzas o de mechones rizados. Si el rizo era natural, perfecto, si no, lo mejor era recurrir a la técnica habitual en la época: forzar el rizo en la peluca enrollando el cabello en palos de madera y metiendo la peluca en hornos de pan para fijar la forma rizada. Como suena.
Pelo rizo exagerado barroco, abanico
Los monarcas y los nobles competían en una liga menos extravagante que la de sus mujeres, pero tampoco había ni rastro de naturalidad. Las pelucas, pues también ellos las usaban, amontonaban volúmenes importantes de cabello rizado y ondulado en dos grupas sobre la cabeza que quedaban separadas.
Si el Renacimiento hizo que nobles y burgueses se empezaran a preocupar por su cabello, el Barroco convirtió esta preocupación en una prioridad. ¿Pasó lo mismo con las clases medias y bajas? En realidad, no, se quedaron en los mismos estilos que durante el Renacimiento. Y tiene lógica: sólo los monarcas podían gastar tiempo y dinero en la confección de sus pelucas. Por mucho que las clases bajas hubieran querido imitar los peinados reales e imperiales, como de hecho habían hecho en los siglos pasados, las pelucas y los adornos estaban completamente fuera de su alcance.
La Revolución Francesa acabó con este periodo. Semejante carrusel de excesos por parte de las monarquías, cuyas pelucas monstruosas no fueron sino un símbolo de todo este periodo de opulencia para unos –la nobleza– y de escasez para otros –el pueblo–, no podía tener un final que no fuera desgarrador y violento. Como fue la Revolución Francesa, el primer capítulo de lo que luego conoceríamos como la Edad Moderna.

El lupus también provoca la caída del cabello

Bajo el nombre lupus se agrupa un buen número de enfermedades que tienen en común que son autoinmunes, es decir que atacan al organismo de quien las sufre. Uno de los síntomas del lupus es precisamente la alopecia, que puede ser cicatrizal (para siempre) o no. Sobre el lupus y la caída del cabello hablaremos hoy.

Acores y actrices de la serie House

By Source, Fair use, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=22929942


Quien fuera seguidor de la serie House seguro que recuerda al lupus. El doctor tenía esta enfermedad siempre presente en sus diagnósticos y no pasaban más de cinco capítulos sin que apareciera de una u otra forma. ¿Por qué? Porque el lupus tiene mil y un síntomas: manchas en la piel, dolor en las articulaciones, músculos inflamados, cansancio, fiebres, alopecia, dolores internos en casi cualquier órgano.
La clave del lupus es que las defensas del organismo giran la mirilla 180º y disparan contra nosotros. Casi cualquier parte de nuestro cuerpo puede ser víctima del lupus.
Se saben las consecuencias, pero no las causas. Como ocurre con la alopecia areata, otra enfermedad autoinmune, no se sabe exactamente qué produce el lupus. Pueden ser factores genéticos, medioambientales, hormonales… La comunidad científica no se pone de acuerdo. Lo que sí se sabe es que afecta con más frecuencia a la mujer y que la edad de riesgo está entre los 20 y los 40 años.

Lo que provoca el lupus

El lupus puede manifestarse de muchas maneras, pero lo habitual es que las consecuencias sean moderadas. Es extraño que el lupus ataque algún órgano vital con tanta severidad que suponga un riesgo serio para la salud. Pese a esto, los objetivos habituales del lupus asustan: sistema cardiovascular, sistema nervioso, sistema respiratorio, músculos y articulaciones, piel y mucosas (la parte exterior de los órganos), entre otras partes del organismo.
El lupus provoca la caída del cabello. La alopecia es uno de los síntomas que con mayor frecuencia aparecen con el lupus. De hecho, es tan habitual que si el pelo comienza a caerse y no hay una razón clara para ello (alopecia por estrés, quimioterapia, enfermedad diagnosticada, etc.), el lupus siempre es sospechoso.
Como dijimos más arriba, la alopecia provocada por el lupus puede ser cicatrizal o puede no serlo. En los casos más leves de lupus, o en aquellos donde la enfermedad no se haya centrado en el cuero cabelludo, lo normal es que la alopecia no sea cicatrizal. La diferencia entre que sea cicatrizal o no es decisiva: si es cicatrizal, el folículo piloso queda destruido y el pelo no vuelve a crecer por mucho que los síntomas de la enfermedad queden controlados. Pero como decimos, lo habitual es que no sea cicatrizal.

Distintos grados de caída

Imagen de un cepillo del pelo con mucho cabello enredado
El lupus provoca la caída del cabello de diversas formas. El cabello puede caerse por mechones aislados, por mechones cercanos unos a otros o incluso puede caerse poco pero lo suficiente como para que se note la pérdida de volumen.
A veces, el pelo no llega a caerse, pero se queda tan débil que se desaconseja incluso recogerse el cabello con coletas. Cejas, pestañas y vello corporal también pueden verse afectados y perder su volumen o, directamente, desaparecer.
Pese a controlar los síntomas y reducir los ataques de la enfermedad, en ocasiones el cabello no recupera totalmente su vigor y su volumen y quedan algunas zonas más frágiles que dan al cabello un aspecto poco uniforme. Es lo que se conoce como el pelo lupus.
Así que si sufres esta enfermedad rara, no te preocupes antes de tiempo por la pérdida de tu cabello y consulta con tu dermatólogo de confianza para que estudie tu caso.

La permanente, un antes y un después en el estilismo capilar

Una chica sentada en una sofá con el pelo rizado se toma un café
¿Están las permanentes de moda? ¿No lo están? Ese no es el tema de hoy, aunque hablaremos de ello en otro post. Hoy nos centraremos en el origen de esta técnica de estilismo capilar: de dónde viene, quiénes fueron sus máximos impulsores y cómo evolucionó la técnica hasta lo que hoy podemos encontrar en las peluquerías. Empezamos:

Técnicas para convertir el cabello liso en rizado

Lo primero que hay que decir es que la permanente, entendida como la técnica para convertir el cabello liso en ondulado o rizado durante un tiempo, no es un invento moderno. Hay quien afirma que ya los egipcios recurrían a una técnica poco clara donde intervenía el barro. Pero lo cierto es que las pinturas que tenemos de aquella época, así como los escritos, nos dicen tres cosas: que lo normal era afeitarse la cabeza, que esa cabeza monda se cubría con peluca y que esa peluca solía ser una media melena con el pelo liso. Con estas pistas es complicado afirmar que la permanente fuera una técnica común en Egipto.
Donde sí tenemos pruebas de que la permanente fuera popular es durante el Renacimiento y, especialmente, en el Barroco. Entre los siglos XV y XVIII –metemos tanto el Renacimiento como el Barroco– se produjo una recuperación de lo griego: las artes, las ciencias, la filosofía, la estética. Y dentro de la estética, los rizos tuvieron una enorme importancia. En el Renacimiento hubo tímidos avances gracias a las pelucas rizadas, pero con el Barroco lo de los rizos fue un auténtico boom.

Cuadro que representa a unos aristócratas franceses vistiendo las pelucas rizadas del barroco

Obra: Ex-Voto, 1696. Autor: Nicolás de Largilliere

¿Significa esto que podemos ya hablar de una versión primeriza de la permanente? No tanto. Los barrocos eran fervientes amantes de los rizos, pero todavía no los querían en sus cabelleras, sino en sus pelucas. Las pelucas, que en aquella época eran auténticas esculturas capilares con decenas de adornos y hasta maquetas de barcos –como suena, el objetivo era distinguirse como fuera de los demás–, se rizaban. El método era sencillo: se enrollaba el cabello en palos de madera y se introducía la peluca en hornos de pan para que se fijara la forma.

La permanente moderna

Durante el siglo XIX la popularidad del rizo descendió. Hubo tanto cabello rizado durante el Barroco que los nobles se cansaron de él y las clases populares estaban a otras cosas. Pero como toda moda, el gusto por el cabello ondulado volvió y Marcel Grateau, una de las figuras más importantes de la historia de la peluquería, patentó unas tenazas para ondular el cabello. La técnica nos suena: calentar al rojo las tenazas de hierro y presionar con ellas los mechones de cabello. Rizar no rizaba mucho, pero esas ondulaciones fueron tan famosas y demandadas que desde finales del XIX y hasta principios del XX se conocieron como Ondas Marcel.
Unos años más tarde, en los primeros años del siglo XX, el alemán Karl Nessler, otra figura clave de la peluquería, inventó su propia máquina doméstica para rizar el cabello. El sistema era novedoso, pues se olvidaba completamente de las tenazas y se basaba en el sistema de la panadería y la peluca del Barroco: enrollar el cabello en cilindros metálicos al rojo. Resultó un éxito y el rizado por calor se popularizó en la Europa previa a la Primera Guerra Mundial.
Pero con el paso de los años, las máquinas de Nessler se encontraron con un problema inesperado: a partir de la primera quincena del siglo XX los cabellos cortos se popularizaron gracias a las flappers –las mujeres que querían divertirse tanto como los hombres de la época –, por lo que los largos cilindros del artefacto de Nessler se volvieron inútiles.

Imagen de Coco Chanel

Coco Chanel

La solución vino desde el otro lado del Atlántico a comienzos de los 30. Los químicos Ralph L. Evans y Everett G. McDonough probaron un revolucionario método: conseguir rizar el cabello sin aplicar un objeto caliente. ¿Cómo lo harían? Por medio de su especialidad: la química. La clave seguía siendo el calor pero este no se producía ya aplicándolo directamente con rodillos sino con una sustancia química. El cabello, empapado con esta sustancia, se enrollaba y, un día después, ya estaba rizado. Que ya no hubiera una fuente de calor directa no significaba que el riesgo de quemadura descendiera; al contrario, la sustancia química que usaron Evans y McDonough podía producir quemaduras en el cabello y en el cuero cabelludo.
En esa misma década, el estadounidense Arnold Willatt, que murió en 1988 a los 102 años, inventó la permanente en frío. Por primera vez, el rizado no se haría aplicando calor, ya fuera directo o con química, sino atacando a la estructura celular del cabello. Aplicando una sustancia, Willatt destruía la resistencia de la queratina, la proteína que forma el cabello, y la volvía manejable. En ese momento, rizaba el cabello y, después, utilizaba una sustancia que fijaba la forma. Más seguro, rápido y sencillo (aunque, como se descubriría más tarde, no tan saludable para el cabello y su queratina, que se desgastaba con cada uso)
¿A que esta fórmula recuerda a lo que hoy en día se hace en las peluquerías?

Capillus, la forma más cómoda de frenar la alopecia

Hombre sorprendido al verse las entradas, alopecia incipiente
Darse cuenta de que se atraviesa una de las primeras fases de la alopecia, como pueden ser unas entradas que avanzan poco a poco o una coronilla que se vuelve cada vez más transparente, tiene su parte buena y su contra-parte mala. La parte buena es que hay tiempo suficiente para frenar la caída del cabello. La parte mala es que, como pensamos que todavía queda tiempo, lo dejamos para más tarde. Así, dar un pequeño paso como puede ser aplicarnos Minoxidil o visitar nuestra clínica dermatológica de confianza para que nos hagan un tratamiento de prevención, parece más que un paso un salto, un esfuerzo exagerado. Si hay tiempo, podemos pensar, ya nos moveremos cuando esas entradas sean verdaderamente preocupantes. Y eso es un error. Pero somos humanos: muchas veces reaccionamos tarde porque, cuando tenemos tiempo, nos da pereza. Pues para solucionar ese problema, una pequeña ayuda antipereza: el tratamiento preventivo más cómodo del mundo.

Capillus, y olvídate de la pereza

Capillus es una estación láser de baja potencia con 272 electrodos que producen un efecto vasodilatador bajo nuestro cuero cabelludo. Al dilatarse los vasos sanguíneos, estos favorecen que fluya más sangre y, por tanto, más nutrientes que van a parar directamente a nuestro cabello. Este extra de nutrientes llega precisamente en el momento en que más lo necesitan: cuando la alopecia llama a nuestra puerta.
¿Es su efecto vasodilatador el mejor beneficio de Capillus? Sí, sin duda. Pero su segundo mejor beneficio es que esquiva toda la pereza tan humana que comentábamos en la introducción del post: si hay tiempo para actuar, no hay urgencia por hacerlo. Resultado: pereza. Con Capillus no hay margen para la pereza, salvo que te de pereza colocarte una gorra sobre la cabeza.

Tan sencillo como parece

¡Cómo! ¿Qué es eso de colocarse una gorra? Tan sencillo como parece: Capillus camufla su estación láser bajo una gorra. Si puedes hacer algo con una gorra puesta, lo que engloba centenares de actividades, puedes frenar los primeros embistes de la alopecia. También puedes llevar la estación láser sin gorra o con tu sombrero o gorra favoritos. Puedes usar Capillus con el complemento que quieras o incluso sin él.
Manejar Capillus es muy sencillo: basta con colocarse la gorra sobre la cabeza, enchufar el aparato a la corriente eléctrica y empezar a leer ese libro que tanto te gusta o a escuchar tus discos favoritos o a ver esa serie que acabas de descubrir. Capillus se encargará de todo mientras realizas tus actividades favoritas. Y estas actividades no tienen por qué ser sedentarias: puedes montar en bici o andar. Como decíamos antes: si puedes hacer una actividad con una gorra, entonces puedes combinar esa actividad con el tratamiento de Capillus.
Capillus cuenta con la autorización de la Food and Drug Administration (FDA), la institución estadounidense que aprueba, o desaprueba, todo lo que tiene que ver con alimentos y medicamentos. Capillus cuenta con su autorización: funciona eficazmente como vasodilatador y su uso es 100% seguro. Es habitual preguntarse por la seguridad de los electrodos láser y si se calientan: no se calientan o al menos no tanto como para que te moleste. El láser opera a una escala muy pequeña y precisa, de modo que no hay peligro de ningún tipo.
Así que si ya observas los primeros pasos de una alopecia inminente, que no tiene por qué ir a más, recuerda: lo mejor es que actúes en consecuencia y le plantes cara desde ya. Aprovecha la ventaja de haberlo visto antes de tiempo y úsala a tu favor. No caigas en la pereza y empieces a actuar cuando ya sea tarde. Planta cara a la alopecia con el tratamiento preventivo más cómodo del mundo.

El cabello en el Renacimiento

Si cuando hablamos de la Edad Media nos encontramos con que el cabello era un tema secundario, en el Renacimiento el pelo se vuelve importante. ¿Por qué? Porque el Renacimiento supone la vuelta a los valores grecolatinos, donde la estética era más que un tema de conversación. Como pasa en muchos periodos de la Historia, una época es la cara opuesta de la anterior, y eso mismo es lo que pasó en el Renacimiento, un periodo luminoso opuesto al oscurantismo de la Edad Media. También para el cabello.
mujer con peinado del renacimiento
El Renacimiento fue un periodo de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna, es decir, entre los siglos XV y XVII. Si la Edad Media fueron más de 1.000 años, el Renacimiento apenas fueron 200, pero con cambios decisivos en muchos aspectos. Por ejemplo, el feudalismo empezó a perder importancia. Como ya no había tantos ataques a pueblos y aldeas, los señores feudales no tenían de qué proteger a sus súbditos, salvo de otros señores feudales que guerreaban entre sí.
Esto, unido a la mejora de los caminos y de los transportes, y a las promesas de nuevos mundos por descubrir gracias a los viajes por los océanos, llevó a los campesinos a mudarse a las ciudades, donde el poder y la influencia de los nobles se diluyó debido al surgimiento de una nueva clase social: la burguesía, los comerciantes. Surgió así una nueva forma de ganarse la vida. Quien nacía campesino podía intentar poner un puesto en el mercado y vender sus alimentos y pieles ¿Se volvería rico? Probablemente no, pero vería mundo y eso enriquecería sus perspectivas.
Porque el Renacimiento fue, sobre todo, un periodo de perspectivas y esperanzas, precisamente lo contrario que propugnó la Iglesia y su oscurantismo durante la Edad Media. ¿Y de qué forma va a renacer esta nueva sociedad? Pues intentando hacer borrón y cuenta nueva y volviendo a los valores clásicos; literalmente: a los valores griegos y romanos. Las artes, la ciencia, la medicina, el comercio o la filosofía serán los ejes del cambio. Un cambio que afectó también al cabello.

Reinventar lo antiguo: de vuelta a los griegos

El cambio más importante fue que las mujeres ya no sentían (tanto) miedo a mostrar su cabello. Durante la Edad Media tenían que enfrentarse a las miradas de acusación de los clérigos, pero con la apertura de la Iglesia gracias al Protestantismo de Lutero, esta vigilancia se relajó. El resultado fue que los recogidos seguían siendo la primera opción –el flequillo será un invento muy, muy moderno– pero ya no había tantas cofias y cintas para cubrir la cabellera.
Lo importante entonces era enseñar cabello y lucir unos recogidos altos e imponentes. Esta clase de recogidos fueron populares entre la nobleza y la burguesía, quienes podían permitirse pagar a los peluqueros. Los tintes se popularizaron también: de rojo para las británicas que querían imitar a la reina Isabel I, de rubio para la otra gran potencia de la época, Florencia (si te suenan los Medici, son de este periodo), cuyas mujeres querían recordar las cabelleras rubias típicamente mediterráneas.
Todo lo anterior corresponde a las clases altas. Las mujeres más humildes no podían permitirse complementos como tiaras o diademas de materiales nobles e incrustaciones, pero tampoco querían llevar siempre el pelo suelto, que se había recortado con respecto a la Edad Media. Trenzas y moños fueron recursos muy habituales para complementar lospeinados con raya en medio, una fórmula que se puso muy de moda.

Los hombres descubren el pelo corto y el bigote

En cuanto a los hombres, también cambiaron de estilo. No es que se volviera a los tirabuzones griegos, pero sí que las melenas empezaron a tener peor fama. El pelo corto, o incluso muy corto, se popularizó entre todas las clases sociales. Las clases altas lo llevaban mejor recortado que las bajas, pero tampoco es que hubiera una gran diferencia. Todavía había quien prefería las medias melenas propias de la Edad Media, pero quienes lucían esta imagen eran considerados anticuados.
Lo que sí resultó novedoso fue el bigote. Los griegos siempre habían preferido las barbas pobladas y rizadas, los romanos algo menos, y en la Edad Media, pues sí era común ver barbas sin arreglar. ¿Pero el bigote? Antes apenas se pensaba en el bigote como algo más que la parte de la barba que estaba sobre los labios. Pero en el Renacimiento el bigote empieza a tener importancia, y lo mismo pasa con la perilla. La barba ya no es el todo, así que muchos nobles y burgueses empiezan a experimentar: barbas puntiagudas, bigotes cuyos extremos se fijan con cera, incluso perillas a modo de modelos de peluquería actual.
Al ser un periodo de transición, el Renacimiento no supuso una verdadera revolución para el cabello, pero sí una apertura, especialmente para las mujeres, que marcó los estilos de cabello que veremos en siguientes épocas.