Nº1 en Tratamientos capilares

Logo IMD

Peinados que podrían hacerte perder el cabello

Técnicamente la alopecia por tracción, que es como se llama a la pérdida del cabello que se produce porque tiramos demasiado de él, es una alopecia. Pero lo cierto es que si la alopecia androgénica o frontal fibrosante o areata se deben a causas que escapan a nuestro control, en la de tracción sí que tenemos gran parte de la culpa.

¿Por qué? Porque del mismo modo que sabemos que cuando usamos el secador todos los días no hacemos ningún bien a nuestro cabello, también sabemos que hay algunos peinados que provocan tirones que pueden arrancarnos el pelo. Si ya sabías esto, no viene mal recordarlo, pero si no, entonces viene muy bien que sigas leyendo.

Como hemos dicho, la alopecia por tracción es la caída del pelo provocada por peinados que dejan el pelo demasiado tirante. Piensa en coletas, trenzas y recogidos y acertarás, pero también en extensiones colocadas sin la suficiente experiencia. Estos peinados y accesorios generan una tensión en el cabello superior a la que el pelo puede soportar, que es mucha, y acaba por arrancarlo de la raíz.

Un problema que pasa desapercibido

El problema de los peinados que ponen en jaque a nuestro cabello es que muy poca gente piensa que una coleta muy tirante vaya a causar una pérdida de cabello. La alopecia por tracción es temporal, aunque hay casos en los que puede convertirse en un problema más serio. Esto sucede cuando el espacio que deja el folículo piloso arrancado se infecta o sale una costra que impide que vuelva a desarrollarse un folículo piloso que reinicie el proceso de desarrollo del pelo.
Lo normal es que el pelo vuelva a crecer, pero piensa en el dicho “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”. Cuanto más pelo arranques, más posibilidades hay de que se infecte y pierdas para siempre ese pelo. Que puede ser un solo pelo, claro, pero si acostumbras a llevar coleta todos los días, las probabilidades de que pase con más cabellos aumentan. Además, si se produce una arrancadura limpia –sí, se lee tan mal como suena, pero es la palabra correcta–, lleva su tiempo que el pelo vuelva a recuperar su longitud original.

Qué peinados pueden hacerte perder pelo

Hablemos ahora de los sospechosos habituales. Hasta ahora nos hemos referido a la coleta como un riesgo, pero no tanto porque sea un peinado súper peligroso sino porque probablemente sea la forma de recogerse el pelo más habitual. Sigamos con ella. Todas las coletas se basan en tirar del pelo hacia una dirección y recoger el mechón con gomas u otros complementos. La base de la coleta es, por tanto, el tirón.

En realidad no hay mucha diferencia entre la coleta alta y la coleta baja si hablamos de peligro de arrancar el cabello: la clave es que el pelo no quede tirante.
Si la coleta no queda lo suficientemente definida y quieres tirar un poco más para coger esos pelos rebeldes, es mejor que organices esos pelos rebeldes con una horquilla o que te hagas la coleta con el pelo húmedo para que se fije un poco el peinado. De todo menos tirar.

Acabada la coleta, pasemos a otro sospechoso habitual, o sospechosa, la trenza –sí, nos estamos dejando para el final a la causa nº 1 de alopecia por tracción–. La trenza es todavía más peligrosa que la coleta porque el daño pasa desapercibido. En una coleta es más fácil notar que se está tirando demasiado del cabello, pero en la trenza la sensación se reparte y no lo parece. Pero sí pasa: el pelo sufre en silencio.
La causa habitual de las trenzas peligrosas es parecida a la de las coletas: queremos que no haya un solo pelo fuera del recogido, así que tiramos fuerte. La solución que planteamos es la misma: usa horquillas o selecciona mechones con menos pelo. Tienes que decidir: o trenzas definidas o trenzas con mucho pelo, pero juntar las dos opciones es demasiado arriesgado.

Y llegamos a la causa nº1 de alopecia por tracción: las rastas.

Son modernas, estilosas y quedan muy bien, pero son un peligro. Al igual que las trenzas, las rastas no suelen doler, y eso que soportan mucho peso en puntos muy concretos del cuero cabelludo. La clave del peligro de las rastas es que son peinados que se llevan durante mucho tiempo, y cuyas consecuencias no se descubren hasta que ya es tarde. Si has llevado rastas durante un tiempo, seguro que sabes de qué hablamos.

Al quitarte las rastas, las consecuencias aparecen en forma de calvas en aquellas zonas desde donde partían las rastas.

¿Significa esto que tienes que renunciar a un peinado tan fardón? No, pero sí que escojas bien dónde te lo haces y que no sea algo habitual.

Qué es la clonación capilar

Es probable que últimamente hayas leído o visto algún reportaje sobre la clonación capilar, una técnica “nueva” que va a acabar con la alopecia para siempre. En realidad, la clonación capilar lleva décadas siendo estudiada por los expertos y, aunque su objetivo es exactamente ese –acabar con la alopecia–, lo cierto es que todavía tiene que pasar mucho tiempo hasta que resulte eficaz en humanos. Sin embargo, este escenario podría darse. Si te interesa esta técnica y quieres conocer en qué consiste, sigue leyendo.

Para entender en qué consiste la clonación capilar, una técnica que están investigando algunos expertos en salud capilar (si tienes dudas sobre qué es la tricología, en IMD te ayudamos a saber más), vamos a dar un pequeño rodeo, pero ya verás que así se entiende mejor. La clonación capilar parte del mismo principio que el microinjerto capilar: se extrae del paciente “algo” que todavía produce cabello y se inserta en una zona que ya no produce cabello.

El “algo” que se extrae en un microinjerto capilar es un folículo piloso sano. La alopecia androgenética, que es la alopecia común, se produce porque una hormona masculina –la dihidrotestosterona o DHT– bloquea los folículos pilosos, las cavidades donde crece el cabello, y los vuelve inservibles. Lo que hace un microinjerto capilar es extraer los folículos pilosos sanos para injertarlos allí donde los folículos han quedado bloqueados. Así de simple.

Pues bien, la idea de la clonación capilar es semejante pero un poco más compleja. La esencia de esta técnica consiste en extraer células madre de la zona sana del paciente, modificarlas para que produzcan unas células determinadas e insertar las nuevas células en el paciente. Las células madre son células que tienen dos propiedades cruciales: la primera es que pueden convertirse en nuevas células sin que se pierda por el camino la célula madre original (vamos, que de una célula madre puedes sacar muchas más), y la segunda propiedad crucial es que las células madre pueden dar lugar a células de varios tipos. Atención a esto.

La papila dérmica

Las células que nos interesan que produzcan las células madre son las células de la papila dérmica, una zona intermedia entre la dermis y la epidermis. Para entendernos, la piel es la suma de la dermis y de la epidermis, pero lo que palpamos si nos tocamos la mano es la epidermis; la dermis queda debajo de la epidermis (el prefijo griego “epi” significa encima de). Uniendo ambas zonas está la papila dérmica, que, entre otras cosas, dirige a la epidermis los nutrientes que llegan a la dermis. En la papila dérmica se encuentra el origen de cada folículo piloso, que es a su vez el origen de nuestro cabello.
Retomando el tema de hoy, la técnica de la clonación capilar persigue producir células de la papila dérmica para que se puedan producir folículos pilosos sanos.

La diferencia principal con el microinjerto es que la clonación capilar no está limitada al número de folículos pilosos sanos del paciente, sino que, en términos ideales, la clonación capilar permitiría la producción infinita de folículos pilosos sanos.

Suena ideal, ¿verdad? Y lo es o, mejor dicho, lo acabará siendo. De momento, el experimento ha salido bien con ratones, como suele ser habitual en estos casos, pero las pruebas con humanos no son satisfactorias.

Por qué ahora

Como hemos dicho más arriba, la clonación capilar ya aparecía en reportajes y titulares a principios del siglo XXI. Entonces, ¿por qué se ha recuperado tan sorprendentemente el entusiasmo por esta técnica? La razón es muy simple: a mediados de marzo se celebró en Madrid un curso sobre tricología, la ciencia que estudia el cabello, y la clonación capilar fue uno de los temas de los que se habló.

Es poco frecuente que los encuentros científicos entre expertos salten a la actualidad pero, en el caso de todo lo referido a la alopecia, sí suelen levantar gran expectación. Esto demuestra el gran interés que tiene la sociedad por esta ciencia en general y por resolver los problemas de alopecia en particular. (Si este es tu caso, si quieres resolver tu problema de alopecia, estás en el sitio indicado: consulta tus dudas con los expertos de IMD)

¿Por qué usar pelucas si tienes alopecia?

En casos severos de alopecia, las soluciones posibles se acortan, pero eso no quiere decir que haya que resignarse. Puede ser una solución válida, sin duda, pero hay otras disponibles. Usar una peluca es una de ellas.

Una peluca puede llegar a tener ventajas frente a soluciones permanentes como el microinjerto capilar. Para empezar, el microinjerto capilar depende del grado de desarrollo de alopecia: si la alopecia ha despoblado tus sientes y amenaza la coronilla, todavía hay tiempo para recurrir al microinjerto capilar. Pero si el cabello que te queda a la altura de las orejas y en la nuca es débil, entonces las posibilidades de un microinjerto exitoso son reducidas.

Este problema no lo tienes con una peluca. Una peluca funcionará independientemente de cómo te haya afectado la alopecia. Ventaja para la peluca.

Otro punto a favor es su precio. Pelucas hay de varias tipos, empezando por si son de pelo natural o de pelo sintético, pero por muy realista que se vea (a mayor realismo, mayor precio, generalmente), su precio siempre será menor que el del microinjerto capilar. Esto es totalmente lógico: uno es un proceso quirúrgico leve, mientras que el otro es un complemento estético de alta calidad. Si el bolsillo manda, no puede haber ninguna duda.

Control absoluto de la imagen

Pero no sólo el bolsillo importa. Una de las mayores preocupaciones de las personas que se sienten incómodas con su alopecia es la falta de control sobre su propia imagen. Al final, la imagen física es lo primero que perciben de nosotros los demás, así que el poder de influencia que tiene la alopecia en esto es enorme. Si recuperar el control sobre la imagen es primordial, la peluca es el mejor camino para conseguirlo.

Porque una peluca es precisamente eso: control absoluto sobre la propia imagen.

Las pelucas hoy en día pueden adaptarse al tipo de cabello que se quiera, y hablamos aquí de color, volumen, textura, orientación, pero también del peinado que se desee. Ni siquiera el pelo propio otorga tal grado de control.

Esta es una de las razones por las que un buen número de personas deciden pasarse a la peluca cuando empiezan a ver que su cabello no cumple con sus expectativas. Podrían invertir dinero en recuperarlo, pero prefieren tener el control total que ya hemos comentado.

Esto nos lleva a otra de las ventajas de la peluca: son una solución muy rápida. Una peluca de calidad tardará unas pocas semanas en prepararse, un tiempo parecido a la suma de preparación, operación y posoperatorio de una operación de microinjerto capilar. Sin embargo, una vez tengas la peluca, sus resultados son inmediatos. Un microinjerto requiere de unos tres meses para ver los primeros avances y de unos nueve para ver avances definitivos.

Por tanto, escoger una peluca tiene algunas ventajas muy razonables. Primero, es una solución asequible, aunque ya decimos que hay mucha diferencia entre una peluca de calidad (calidad por sus materiales pero también por el grado de personalización). Segundo, permite un control absoluto sobre nuestra imagen. Y tercero, sus efectos son visibles desde el primer segundo en que te colocas la peluca.

¿Tiene desventajas la peluca?

Una de las dudas más repetidas es si se puede hacer vida normal con una peluca. La respuesta a esta pregunta es sí. Las pelucas llevan adhesivos tan eficaces que permiten hasta el baño en piscina, si bien hay que tener cuidado con las especificaciones de la peluca referidas al color y la influencia del cloro y otros agentes que suelen usarse en piscinas. Prácticas deportivas normales (los de riesgo sí que admiten más dudas) y cualquier otra actividad física pueden realizarse sin problemas con una peluca de calidad.
Otro temor es si la peluca quedará bien. Aquí depende más del usuario de la peluca que de la propia peluca. Nos explicamos:

A la hora de escoger una peluca, es muy habitual que los especialistas asesoren al cliente ý le orienten sobre su elección también desde el punto de vista estético. Aquí entra el sentido común. ¿Has peinado melena rubia durante toda la vida y dudas entre optar por una peluca rubia o color chocolate? Antes hablábamos del control de la imagen, que es total, pero también conviene preguntarse si un cambio tan radical resultará natural para las personas más cercanas al usuario de la peluca.

Cuando hablamos de pelucas realistas, ¿hasta qué punto son realistas? Existe la creencia de que incluso las buenas pelucas se notan, bien por el color, por la textura o incluso por cómo reaccionan a los elementos. Una buena peluca es como el mito de los falsificadores de cuadros: a los mejores nunca les pillan.

Con las pelucas pasa lo mismo. Como prueba sólo tienes que fijarte en cualquier alfombra roja de una entrega de premios. Muchas, muchas personalidades llevan pelucas –no extensiones, sino pelucas completas y sistemas como nuestras prótesis capilares, pero lo que transmiten es pura naturalidad.

Confía en nuestros profesionales, ellos podrán ayudarte.

Explora las razones por las que las pelucas son una opción popular para personas con pérdida de cabello. Sigue leyendo.

¿Para qué sirve echarse vinagre en el pelo?

Por lo pronto, para hacer que tus amigos se alejen unos metros de ti. Se te preguntabas por qué después de lavarte con este producto la gente se apartaba de ti en el metro o en la oficina, esta es la explicación. En el post de hoy no hablaremos de este inconveniente –aunque sí nos parece bien recordarlo: hay mucha gente que cree que el vinagre en el cabello no huele, grave error–, sino que hablaremos sobre las ventajas de usar este aliño en nuestro cabello.
vinagre de módena
Echarse vinagre en el pelo es uno de los remedios capilares más antiguos que existen. Y es normal: es un producto barato, fácil de conseguir y tiene algunas ventajas que se pueden comprobar rápidamente. A diferencia de la primera persona que se echó Coca-Cola en el pelo o cerveza –¿qué pretendía esa persona? ¿fue un accidente y se dijo “ya que estamos, pruebo toda la lata”?–, en el caso del vinagre es fácil imaginar las razones. El vinagre tiene fama de limpiador milagroso. Quita manchas, restablece el brillo y ayuda a eliminar piojos.

Inquieta a los piojos y elimina hongos

Los piojos, empecemos por ahí. El vinagre, que se produce por la fermentación del alcohol, se caracteriza por su PH ácido, que está entre el 2 y el 3. ¿Cuánto es esto? Digamos que es lo suficientemente ácido como para resultar incómodo a los piojos. ¿Los elimina? No, la función del vinagre es muy concreta. Al enjuagar el cabello con vinagre, lo que se consigue es crear un entorno ácido que repele a los insectos. Para el piojo, así como para otros insectos que disfrutan de vivir en el cuero cabelludo, un entorno ácido es muy incómodo para la vida, así que los piojos se lo piensan dos veces antes de establecerse en cabezas avinagradas.
Esto no significa que un poquito de vinagre vaya a conseguir echar a los piojos de tu hijo, pues para eso tendrás que despegar los piojos del cuero cabelludo usando una lendrera, un peine con largas púas metálicas. Pero, ese chorro de vinagre sí que hará que los piojos no vuelvan. Ventaja nº 1.
No nos olvidemos de la acidez del vinagre, pues a esta se debe también la ventaja nº2: el vinagre elimina hongos. La razón es exactamente lo que hemos explicado: el ácido del vinagre es muy, muy eficaz para eliminar hongos, del mismo modo que el jabón, otro ácido, quita la suciedad. Hay elementos, vivos o no, como los hongos, los aceites o el polvo, que se despegan de donde estén si entran en contacto con un ácido.

Rompe el equilibrio del PH del cuero cabelludo

Hasta aquí lo bueno. ¿Puede ser perjudicial echarse vinagre en el pelo? Es difícil imaginar que alguien decida lavarse habitualmente el cabello con vinagre –espera, no es tan difícil, ¿has oído hablar de la, por suerte casi olvidada moda, del no poo?–, pero si alguien decidiera llevar adelante este experimento, se expondría a varios inconvenientes. ¿Recuerdas el ácido del que prácticamente hemos hablado en cada párrafo? Pues ya iba siendo hora de volver a hablar del ácido y de su bajo PH.
El principal problema del bajo PH del vinagre se debe a que es menor que el del cuero cabelludo (que es de 5,5). Así que someter a nuestra cabeza a continuos lavados de vinagre puede causar irritación, además de una cabeza más sucia que si la laváramos convenientemente con champú.
Por tanto, usa el vinagre si sospechas que tienes hongos o piojos, pero olvídate de usarlo habitualmente como si de un champú habitual se tratara. El vinagre ni limpia ni da más brillo de lo que puede conseguir un champú normalito de supermercado.

Cambios en el pelo durante la menopausia

Nunca hablaremos lo suficiente de la importancia que tienen las hormonas en nuestra vida. Condicionan no sólo lo que ocurre en nuestro organismo, sino también nuestro aspecto y hasta cómo nos relacionamos con el exterior, pues cómo se encuentren nuestras hormonas influye en nuestro humor y ganas de hacer cosas.

Tras la adolescencia, lo habitual es que nuestras hormonas se equilibren y pasemos así la mayor parte de nuestra vida. Hasta que llega la menopausia, cuando vuelven a sufrir otro cambio importante. El cambio es tan decisivo que hasta nuestro cabello lo nota.

La menopausia y los cambios en el pelo

Con la menopausia, el equilibrio hormonal que nos había acompañado en las últimas décadas sufre un cambio radical. Los estrógenos, que son las hormonas femeninas más representativas, son sustituidas por hormonas masculinas. Así es: llegan la testosterona, la androtestosterona y la dihidrotestosterona. El resultado de todo esto es que el cabello, que siempre había preferido las hormonas femeninas a las masculinas, y muy especialmente, odiado a la dihidrotestosterona, pues es la causante de la alopecia androgenética, se ve muy afectado.

En torno al 40% de las mujeres sufren algún episodio de alopecia androgenética a partir de la menopausia. Aunque esta cifra es relativamente alta, parece mucho más de lo que es. Para empezar, la alopecia androgénica femenina se parece a la masculina sólo en la causa (y en las dos primeras palabras de su nombre).

Al igual que la versión masculina, lo que provoca la caída del cabello es el aumento del número de hormonas dihidrotestosterona, DHT, que bloquean los folículos pilosos y les impiden producir nuevo cabello. El resultado: si el cabello no crece, no sustituye el cabello perdido. Salvo que seas mujer.
En el caso de la mujer, la alopecia androgénica no llega a los niveles de caída de los hombres. Sí se pierde volumen capilar, con una cantidad de pelos menor de lo habitual, y además el cabello se vuelve más fino, con lo que se hace visible que algo pasa, pero no se produce una caída tan visible como en el caso de los varones.

Puede haber alopecia, pero no necesariamente

Así es. Ese 40% de mujeres que sufren alopecia femenina es un porcentaje importante, pero está lejos del 100%. Sin embargo, sí es posible que la menopausia traiga problemas al cabello que no son necesariamente su caída. Hablamos de cabellos finos, endebles, sin brillo. Además del cambio hormonal, la menopausia también afecta a la distribución de los recursos y a cómo el organismo decide qué es importante y qué no lo es. Y, como bien sabemos ya, nuestro cuerpo no considera importante cómo luce nuestro cabello.

Ante cualquier señal de alarma, nuestro organismo empezará a desviar recursos para solucionar ese problema, quitándoselos a funciones menos importantes, como el cabello.

Y la menopausia no es un problema, claro, pero sí un estado tan influyente que cambia las prioridades de nuestro organismo. Esto significa que nuestra dieta saludable, que mantenía sano nuestro cabello, ya no será suficiente para tenerlo así, pues parte de los recursos que obteníamos de la buena alimentación, y que nuestro organismo mandaba a los folículos pilosos, los desviará en busca de funciones más importantes.

¿Cómo se puede solucionar esto? Reforzando la alimentación con las vitaminas y minerales que nuestro cabello requiere. Hay alimentos recomendados para cuidar del cabello, así como algunas vitaminas que fortalecen el pelo, así que podemos tenerlo en cuenta para mejorar nuestra alimentación y así ayudar a mantener una buena salud capilar. Añade más verduras a tu dieta, especialmente las verdes (ricas en vitamina B, la clave de la regeneración capilar), zanahorias (el complemento vitamínico que crece en la huerta, ricas en vitaminas A, B, C y E, y en manganeso, magnesio, fósforo, potasio, sodio, zinc, calcio y hierro) y ajos (muy ricos en minerales y vitaminas B y C). Y come mucha carne y pescado. Y no te olvides del agua.

Así que ya sabes, puede que las hormonas cambien y el organismo empiece a alimentar peor a los folículos pilosos, pero esto se puede revertir –al menos la parte de la alimentación– poniendo más atención a la dieta y reforzando los alimentos que sí funcionan.

Consecuencias emocionales de la menopausia

La llegada de la menopausia se asocia a muchas emociones tanto positivas (para algunas mujeres puede suponer un alivio) como negativas (sin embargo, para otras, puede acompañarse de sentimientos de tristeza y/o ansiedad).

La menopausia suele producirse a mediados de los 40 años, si bien, la inmensa mayoría de pacientes en torno a los 50 años ya comienzan a notar variaciones en sus periodos menstruales. También pueden comenzar a notar cambios psicológicos, como irritabilidad, tristeza, enlentecimiento del pensamiento y lapsos de memoria.

efectos de la manopausia

Los cambios hormonales que se producen en la menopausia pueden ser lo que provoquen cambios a nivel emocional, pueden pasar de la tristeza a la euforia en poco tiempo.

Los principales síntomas que acompañan a la menopausia son:

  • Menstruaciones irregulares
  • Sofocos
  • Sudores durante la noche
  • Alteraciones en el ritmo del sueño e incluso insomnio
  • Cansancio
  • Molestias en músculos y/o articulaciones
  • Pérdidas de orina
  • Disminución de la líbido o deseo sexual
  • Sequedad e la piel
  • Cambios de humor, irritabilidad
  • Ansiedad
  • Tristeza y depresión
  • Disminución de la autoestima

Consecuencias psicológicas de la menopausia

Diferentes investigaciones han demostrado que entre los 45 y los 65 años es cuando las mujeres gozan de un menor bienestar emocional, comparado con otros periodos vitales, siendo más probable desarrollar síntomas depresivos y ansiógenos que en otros momentos de la vida.

En parte, los causantes del estado anímico deprimido y ansiógeno son los cambios hormonales que se producen en la menopausia, aunque por sí solos no podemos decir que sean los causantes de dichas alteraciones emocionales. Existen muchas mujeres que sufren menopausia y no experimentan ninguna alteración en su estado de ánimo.

El estado de ánimo deprimido durante la menopausia es más probable que se produzca si, además, se combinan con estos otros factores:

  • Niveles elevados de estrés
  • Presentar sentimientos negativos hacia la vida en general
  • Autoestima baja
  • Tener relaciones insatisfactorias
  • Haber tenido previamente episodios de depresión o bajo estado anímico
  • Hábitos de vida poco saludables como no hacer ejercicio físico, fumar o tomar alcohol.

Muchos de los síntomas emocionales que acompañan a la menopausia pueden superarse introduciendo cambios en nuestro estilo de vida, tales como practicar ejercicios que nos enseñen a relajarnos, reducir los niveles de estrés, dejar de fumar y/o beber…En otras ocasiones, es necesario utilizar terapias complementarias, como pueden ser:

  • Yoga
  • Pilates
  • Taichi
  • Ejercicios de respiración
  • Terapia de relajación
  • Mindfulness
  • Terapia de reemplazo hormonal, que aunque se usa para tratar los síntomas físicos también se ha demostrado que puede aliviar la ansiedad y la depresión.
 

La llegada de la menopausia se asocia a muchas emociones tanto positivas (para algunas mujeres puede suponer un alivio) como negativas (sin embargo, para otras, puede acompañarse de sentimientos de tristeza y/o ansiedad).

¿De dónde viene el pelo afro?

Nuestro recorrido por los orígenes de los estilos más reconocibles de nuestros días se centra hoy en el estilo afro. Una estética que emergió como seña de identidad y acabó siendo absorbida por la moda y apartada de cualquier reivindicación.

Origen del pelo afro

Cuando se investiga sobre el origen del pelo afro, lo habitual es llegar a finales de los 50 y comienzos de los 60 en EE UU y mirar hacia adelante. ¡Como si el pelo afro hubiera surgido allí y el resto del mundo hubiera tenido que esperar! Pero lo cierto es que el pelo afro existe, y desde hace miles de años, en el continente africano. La inmensa mayoría de sus habitantes tienen el cabello grueso, muy negro y rizado, las características básicas del pelo afro. Es una cuestión genética donde el sol tiene mucho que decir.
Mujer con pelo a lo afro
El color del cabello es una medida de protección de nuestro cuerpo para repeler cierta radiación del sol: cuanto más sol hay, más color tiene que haber en nuestro cabello. Lo mismo sucede con la piel. ¿Por qué los nórdicos suelen ser rubios o de cabellos claros y tienen la piel pálida?
Porque a lo largo del año pasan temporadas sin apenas ver el sol. Esto no quiere decir que vivan de noche, sino que, aun siendo de día, las nubes reducen la luz solar. ¿Ocurre lo mismo en muchos países africanos? No, justo lo contrario: pasan largas temporadas bajo un sol abrasador y sin nubes que den respiro. De ahí que las genéticas de nórdicos y africanos sean tan diferentes en cuanto al color de la piel y del cabello.

Estados Unidos

Así que no, el cabello afro no surgió durante la década hippy en EE UU, sino que ya era muy común para millones de personas. Entonces, ¿por qué se sigue insistiendo en señalar a EE UU como el país donde nació el afro? La respuesta no tiene tanto que ver con el peinado en sí como con los valores que este representaba.
Al igual que vimos con el pelo punk, el pelo afro nació como seña de identidad de un conjunto de personas que veían limitados sus derechos. Esto ocurrió en EE UU durante los 60. Pongámonos en situación: algunas zonas de EE UU tenían colegios donde no podían estudiar alumnos negros y autobuses que tenían una zona reservada para ellos (los asientos eran para los blancos), incluso había fuentes de agua potable sólo para blancos. ¡Y pobre del que se atreviera a saltarse estas prohibiciones! Que grupos de blancos enfurecidos persiguieran y hasta pegaran a los negros no se veía con tan malos ojos como lo veríamos hoy en día.
Este era el ambiente. Cualquier cosa se consideraba una provocación para los racistas, así que los negros trataban de esconder sus rasgos. Pero, aunque quisieran, los negros no podían cubrirse por completo o disimular el color de su piel; lo que sí podían hacer era esconder su cabello tan reconocible. Durante la primera mitad del siglo XX, sería muy raro ver a un negro con el cabello largo. Demasiado riesgo. Raparse el cabello o elegir un corte masculino muy corto serían las dos únicas opciones disponibles. Salirse de ellas podía significar una paliza o algo peor.
En cuanto a las mujeres, lo normal era alisárselo si la vida diaria pasaba entre blancos o llevarlo corto y cubrirlo. Sólo cuando la situación era segura, porque fuera un pueblo mayormente de negros o un barrio especialmente poblado de una gran ciudad, las mujeres lo lucían a su gusto, rizado y largo. Hay fotografías de bailarinas de clubes con melenas recogidas, pero son excepciones.

Llegan los cambios

A comienzos de los 60, EE UU vivió un periodo de cierto relajo. Tras la Segunda Guerra Mundial, los siguientes cinco años fueron de jolgorio: se había vencido en la guerra más sangrienta hasta la fecha, la economía se había fortalecido y muchos americanos (blancos) tenían mucho dinero. Era como en los mejores años 20. Sin embargo, la fiesta se acabó cuando el gobierno estadounidense empezó a mirar con otros ojos a quien fuera su aliado en la derrota de Hitler. La Rusia comunista de Stalin amenazaba con robarle todo el protagonismo a EE UU, así que el gobierno decidió hacer algo.
Y dio paso a la caza de brujas del Macartismo, una especie de Inquisición a la americana donde cualquier sospechoso de ser comunista o simpatizante era procesado. Que lo fuera en realidad era lo de menos. Este escenario de tensión se vivió durante toda la década de los 50 y se fue desinflando según pasaban los años. La elección de John F. Kennedy marcó el inicio de un periodo de aperturismo, si bien duró poco. Pero la semilla de la lucha por los derechos ya estaba ahí.
Durante los primeros 60, muchos negros salieron a la calle a manifestarse por sus derechos y, entonces sí, lucieron orgullosos sus peinados a lo afro. Esos peinados eran todo un símbolo, una forma más de reivindicar la negritud y los derechos.
Con el paso de los años, artistas negros empezaron a aparecer noche sí y noche también en los programas más vistos, y esos peinados se pusieron de moda. Y con ello, como ya sabemos, perdieron su valor simbólico y reivindicativo.

¿Es saludable el desayuno inglés?

El desayuno inglés, con su huevo frito, sus salchichas, sus judías y otras tantas peculiaridades, es una comida que rápidamente identificamos. Sin embargo, no hay muchas personas no británicas que se atrevan a meterse entre pecho y espalda semejante cantidad de alimentos. ¿Por qué? En el post de hoy hablaremos de este desayuno hipercalórico y si es justa la fama de poco saludable que le persigue.
Desayuno ingles
¿Qué lleva un desayuno inglés típico? Con una comida con tanta historia como el desayuno inglés es complicado aventurarse a decir qué es un desayuno 100% inglés y qué no lo es, pero sí podemos hablar de lo mínimo que debe llevar un desayuno inglés. Rápidamente podemos recordar el huevo frito, el beicon, un par de salchichas, las judías (baked beans, que son judías blancas cocinadas con salsa de tomate) y algo de pan para mojar. Parece mucho, ¿verdad? Pues esta es la versión corta.
Un desayuno inglés más completo añadiría a todo lo anterior algunas rodajas de morcilla, otras tantas de una salchicha blanca de cerdo, una especie de pastel de patata frita y unas cuantas verduras como champiñones o tomates pasados por la sartén. Que se añadan estos ingredientes o no depende de la región del Reino Unido donde se desayune. Lo que no admite discusión es acompañar todo lo anterior con un café o un . (Todavía hay una variante más: el desayuno inglés con un toque dulce: huevos+beicon+tortitas/gofres)

Punto decisivo: la superficie de los alimentos

El principal pero del desayuno inglés es que todos los ingredientes, salvo las judías, deben pasar por la sartén. Parece una obligación. Hasta el tomate tiene que freírse. Aquí hay un problema, pues las frituras multiplican las calorías de los alimentos. Es una norma que afecta a todos los fritos, pero que es todavía peor con los alimentos que tienen mucha superficie en contacto con el aceite (o la mantequilla).
El problema de los fritos es que absorben aceite, de forma que cuanto más alimento haya en contacto con el aceite, más calorías se añadirán. Por ejemplo, imagina un muslo de pollo grande y jugoso. Y ahora imagina un montón de patatas fritas. El muslo es posible que sea mayor que todas las patatas juntas, que tenga más volumen. Sin embargo, a pesar de ser mayor, tiene menos superficie en contacto con el aceite que las patatas. Retengamos esta idea en la cabeza.
Una buena fritura, la que se hace con freidora cubriendo por completo el alimento con aceite muy caliente, dora rápidamente el alimento de forma que no deja entrar aceite a su interior. Esa costra no sólo está rica, sino que impide que el alimento absorba aceite. La cuestión es que las freidoras no son electrodomésticos tan extendidos en los hogares, así que la mayoría de las frituras se hacen en sartén. Al freír con sartén, el aceite no se calienta tanto como en una freidora, de modo que esta costra no se produce en los alimentos y éstos absorben más aceite. Resultado: más calorías.
desayuno
Pero volvamos al ejemplo. Debido a la mayor superficie en contacto con el aceite, las patatas absorben más calorías del aceite que el muslo de pollo de nuestro ejemplo. Bueno, pues con este concepto claro, imagina ahora qué cantidad de aceite puede absorber una colección de alimentos que son casi planos: el huevo, el beicon, el pan, las rodajas de tomate. ¡Si es que parece pensado a posta! “Traedme los alimentos más planos que encontréis que vamos a freírlos”.

Demasiados embutidos

El origen más probable de esta comida está relacionado con la vida de los obreros ingleses de mediados del siglo XVIII. Los ingredientes de este desayuno son baratos (huevo, salchichas, beicon, patata…), lo que hacía de este desayuno la opción ideal para las clases trabajadoras menos pudientes, las que trabajaban de sol a sol en las ruidosas, sucias y peligrosas fábricas que iban surgiendo según avanzaba la Revolución Industrial. Con turnos de entre 10 y 15 horas y capataces que no dudaban en azotar a los trabajadores si les veían despistados, a los trabajadores ni se les pasaba por la cabeza detenerse para comer. Así que debían desayunar como toros.
No es casualidad que los alimentos del desayuno inglés sean baratos y ultracalóricos. El objetivo era llenarse los carrillos de alimentos que los mantuvieran saciados el mayor tiempo posible, así que las salchichas, las morcillas y el beicon eran necesarios. Lo que nos lleva a las grasas poco saludables y al exceso de sal, inconvenientes habituales de estas carnes curadas y aderezadas con otras grasas para aumentar su sabor.

Versión light

¿Significa entonces que un desayuno inglés sin tanto frito y con raciones mucho más controladas de embutidos sería más saludable? Bueno, habría que hacer algunas variantes, pero, desde luego, mejoraría. Por ejemplo, el beicon, el huevo y la salchicha (habría que olvidarse de la salchicha blanca y de la morcilla) tendrían que pasar por el horno, no por la sartén; habría que olvidarse del pastel de patatas fritas y limitarse a una rebanada de pan de centeno (por supuesto, tostada, no frita); y en cuanto a las verduras, sería suficiente con un toque de horno para calentarlas. Con esto obtendríamos una versión light más adecuada, pero aun con todo, seguiría siendo un riesgo para nuestras arterias.

El pelo en la Edad Media

Seguimos con nuestro periplo histórico a través del cabello. En el post de hoy abordaremos la Edad Media, un periodo extensísimo (más de 1.000 años) donde el cabello tuvo una importancia irregular. Empezamos.
Edad Media
Pero antes, establezcamos dos periodos más o menos diferenciados para intentar hacer el viaje algo más sencillo. Primero, la Alta Edad Media, periodo comprendido entre los siglos V y X. Oficialmente, la Edad Media comenzó en el 476 con la caída del Imperio romano de Occidente a manos de las hordas bárbaras. Que una de las culturas más avanzadas del momento fuera erradicada por una de las más atrasadas fue un hecho que resultó decisivo en el devenir de la Historia, también para el cabello.
Tras la caída del Imperio romano de Occidente, Europa se convirtió en un escenario de guerra, con continuas invasiones de pueblos acostumbrados a la batalla y la expansión sangrienta como los vikingos, los húngaros o los eslavos. El resultado fue un clima de terror e indefensión que impidió el desarrollo de las artes y de la economía, pues todos los recursos iban destinados a defenderse. Se estableció así el feudalismo, en el que los señores de las tierras protegían a sus pobladores a cambio de tributos.
Esta amenaza continua se mantuvo hasta aproximadamente el año 1000, momento en que los invasores dejaron de atosigar y permitieron que los pueblos pacíficos se desarrollaran. Floreció entonces la economía, gracias al crecimiento de las ciudades y del comercio, y con ello se inició un nuevo periodo: la Baja Edad Media, que durará hasta el descubrimiento de América en 1492.
Así que tenemos la Alta Edad Media (siglos V-X), que es oscura y sangrienta, y la Baja Edad Media (siglos XI-XV), que es esperanzadora y más avanzada.

El cabello en la Alta Edad Media

Como sucede en muchísimos momentos de la Historia, los conquistadores intentan borrar cualquier rasgo que recuerde a los conquistados. Con el cabello pasó lo mismo: los bárbaros intentaron que sus peinados nunca se pareciesen a los que llevaban los romanos. Si el peinado en Roma era ordenado y en ocasiones hasta elaborado, los bárbaros buscaron justo lo contrario: media melena y poco más. Y barba para los señores que se las daban de dignos, pero sin arreglar demasiado.
Pelo en la edad media
En cuanto a las mujeres, la Edad Media supuso un periodo de ocultación de los atributos femeninos, incluso de los más inocentes, así que los complementos que tapaban la cabeza se volvieron masivos. El objetivo era ocultar cuanto más cabello, mejor. Las mujeres casadas llevaban cofias y gorros de desiguales calidades, siempre preocupadas por no herir la sensibilidad de los miembros del clero. En el campo, las mujeres tampoco mostraban sus cabellos, aunque no era tanto por el pudor de las mujeres nobles, sino por comodidad: el cabello largo molesta cuando se trabaja en la labranza. El cambio con respecto al periodo romano fue radical: si antes había peinados elaboradísimos, con sus cuentas y sus bucles, ahora la sencillez de la media melena sería lo habitual.

El cabello en la Baja Edad Media

Con el desarrollo del comercio apareció una nueva clase social a medio camino entre el pueblo llano y la nobleza: los burgueses, los propietarios de los comercios. El aumento de la seguridad en los caminos favoreció el comercio entre ciudades, así que los vendedores empezaron a amasar riqueza y a competir entre ellos por ver quiénes se convertían en los más ricos. Cuando los más ricos se distinguieron de los medianamente ricos, surgieron nuevas formas de competición. «Ya soy el más rico, seré ahora el más elegante, el mejor vestido». Y dicho y hecho: si el aspecto había sido antes secundario, se convirtió en una preocupación para quienes tenían acceso a los mejores modistos y peluqueros.
Esto tampoco es que supusiera una revolución, pero al menos sí que se empezó a prestar algo más de atención al cabello. Las mujeres con poder, bien porque fueran nobles o porque sus maridos fueran prósperos comerciantes, descubrieron los recogidos. Así, aparecieron las trenzas, normalmente dos, que juntaban el cabello y lo llevaban tras las orejas. A veces se llevaban recogidos que hoy provocarían extrañeza, como el que formaba una especie de cuernos a los lados de la cabeza. Enseñar el cabello era todavía algo discutible, aunque se produjo cierto relajo: las cofias seguían a la orden del día, pero algunas mujeres se atrevían a prescindir de ellas a cambio de mostrar unos recogidos muy sobrios.
En cuanto a los hombres, la apertura fue mucho menor y la media melena siguió siendo lo habitual. Quizá alguna melena larga y un flequillo corto para los más valientes, pero nada transgresor. Esta falta de valentía capilar fue lo que motivó cambios más radicales en los siguientes siglos, pero de esto hablaremos en próximos posts.

Por qué debes aclararte el pelo con agua fría

Es una de las recomendaciones más habituales en este blog: después de lavarte el pelo con champú, acláralo con agua fría o tibia. ¿Por qué? ¿Qué beneficios tiene para el cabello?¿Tan malo es el agua caliente si queremos tener un pelo saludable y bonito? Estas son las preguntas que responderemos en el post de hoy.

Lo primero que hay que dejar claro es que, aunque se suela leer lo contrario, aclararse con agua caliente o fría afecta, sobre todo, al cuero cabelludo, no al pelo. Al menos, directamente. Habrás leído que el agua fría cierra la cutícula del cabello, una táctica defensiva destinada a proteger el cabello del frío, y esto es cierto. Sin embargo, no está demostrado que una cutícula cerrada después de la ducha ayude a prolongar tintes, alisados o desrizados que se hicieron hace días o incluso semanas. Cuando sí es útil cerrar la cutícula es inmediatamente después de un cambio a nivel molecular en el pelo debido a un tinte o desrizado agresivo. En ese momento sí hay que forzar a la cutícula para que se cierre y facilitar así que se fije ese cambio en el cabello. Pero este efecto no se consigue tiempo después del proceso de tinte o desrizado por muy fría que esté el agua al aclararte el pelo.

Entonces tenemos claro que es el cuero cabelludo el elemento más afectado al lavarnos con agua caliente o fría. El gran beneficio de aclararse con agua fría, el efecto que sí está demostrado científicamente, es que se favorece la circulación sanguínea en la cabeza. Es un efecto reflejo de nuestro cuerpo. Cuando nota que hay frío, aumenta el flujo sanguíneo para intentar calentar la zona.

Aumentar el flujo sanguíneo tiene una ventaja decisiva en nuestro cabello: a más sangre recorriendo el cuero cabelludo, más nutrientes, agua y oxígeno llega a nuestros folículos pilosos. Y a mejor nutrición, mejor producción de nuevo cabello y mucho mejor aspecto. Así de sencillo. Esta es la explicación de por qué es mejor aclarar el cabello con agua fría. Sin embargo, no todo es tan ideal como parece.

Desventajas de aclararse el cabello con agua fría

¿Tiene alguna desventaja aclarar el cabello con agua fría? A ver, no diríamos que está al mismo nivel que la ventaja, pero, sin duda, puede condicionar los hábitos de muchas personas. Dependiendo de la resistencia al frío de la persona, ponerse bajo un chorro de agua fría puede generar estrés. Tal cual. Y sabemos que el estrés no es precisamente un aliado del cabello sano. En una situación de estrés, nuestro cuerpo escoge a qué destinar sus recursos, y el cabello nunca es la prioridad número uno. Podría darse la situación de que el agua fría aumenta el riego sanguíneo efectivamente, pero que el organismo dejara de mandar sus nutrientes a los folículos pilosos y los destinara, por ejemplo, a enviarlos a nuestro sistema nervioso central para tranquilizarnos. ¿Qué ganarían entonces nuestros folículos pilosos? Nada.

Debido a lo anterior, siempre se recomienda que la temperatura del agua no sea exagerada y que se acerque más a una temperatura ambiental, aunque tirando a fresca. De esta forma el aumento del flujo sanguíneo no será intenso, pero tampoco nos arriesgaremos a sufrir estrés.

Agua caliente, ¿es tan mala opción como dicen?

En cuanto a aclararse el pelo con agua caliente, no hay problema, siempre y cuando no hablemos de temperaturas propias de la cocción de patatas. Eso sí, nos perdemos el beneficio ya comentado del agua fría, y añadimos un inconveniente: el agua caliente genera vapor, y este vapor se lleva muy bien con el pelo encrespado o frizz. Así que si sufres los días húmedos porque tu pelo se encrespa, ya sabes que aclararte el cabello con agua caliente no es lo más recomendable.

Pide tu primera consulta gratuita.