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Sois muchos los que me preguntáis que hacer o cómo actuar cuando tenéis un problema que no os podéis quitar de la cabeza. Por este motivo he pensado que el post de esta semana podría versar sobre este tema que “tantos quebraderos de cabeza” os produce. No se trata de tener un problema importancia y quitarle importancia, todo lo contrario, se trata de aprender a relativizar las cosas que nos suceden y de esta manera, aprender si son urgentes, importantes o pueden esperar.

Relativizar significa “comparar o poner en relación una cosa con otra”; por este motivo, el mismo problema no es percibido de la misma forma por personas distintas; mientras que para una persona puede parecer algo insalvable, para otra no puede tener la más mínima importancia.

¿Por qué? Pues porque la percepción de los problemas que cada persona hace viene determina por la valoración que hace de los mismos, y, esta valoración, a su vez, dependerá de nuestras experiencias y vivencias pasadas.

problema

Entonces, ¿que sucede con aquellas personas que se preocupan excesivamente por todo o hacen una montaña de un grano de arena?. Pues lo que sucede es que no saben relativizar sus problemas y llegan a tomar decisiones incorrectas.

Vamos a hacer un repaso por una serie de técnicas que nos enseñen a resolver los problemas, empezando por las más sencillas y terminando por alguna “más elaborada”.

  • El primer mundo: Dependiendo del lugar en el que vivamos las que cosas que nos preocupan son completamente diferentes. Por ejemplo, problemas del primer mundo serían: olvidarse de poner la lavadora, que el móvil se quede sin batería, estar en un atasco en la autopista….Cuando te asalten alguno de estos problemas, piensa en sí para el resto de las personas, del tercer mundo por ejemplo, serían tan importantes, sobre todo porque ellos no las poseen, su máxima preocupación es poder hacer una comida al día. Por lo tanto, piensa si pueden esperar y cambia el discurso.
  • ¿Qué le dirías a un amigo que tuviese tú mismo problema?. Cuando algo nos sucede parece que el mundo se acaba y no hau nada más importante que aquello que nos preocupa; sin embargo, cuando el mismo problema lo tiene otra persona, enseguida somos capaces de darle un consejo o recomendación de cómo solucionarlo. Pues bien, ahora que ya tienes la solución, aplícatela a ti mismo.
  • ¿Qué te llevarías a una isla desierta?. Si el motivo de tu preocupación es un objeto, cosa o persona que te llevarías a una isla desierta, estoy de acuerdo en que te preocupes por ello, pero si no es así, deja de perder el tiempo y comienza a disfrutar el momento.
  • La importancia de la respiración. Para ello nada mejor que la metáfora del joven y el gurú, que dice así:

METÁFORA

 “Había un joven que deseaba tener éxito y tener mucho dinero, fue con un gurú y le dijo:- ¡Quiero estar en el mismo nivel que tú!

Y el gurú le dijo:

– Si quieres estar al mismo nivel que yo ¡Te espero mañana en la playa!

El joven llego a la playa a las 4 am, listo para trabajar, con su ropa deportiva, con sus pantalones cortos. El gurú le agarro de la mano y le pregunto:

– ¿Cuánto deseas tener éxito?

El joven respondió:

– ¡Más que nada en el mundo!

Y el gurú lo llevo al agua. Cuando estaban en el agua, lo llevo a lo más profundo, y el joven pensó:

– ¡esto es una locura!

Entonces el joven le dijo:

– ¡Hey! yo lo que quiero es dinero, ¡no quiero aprender a nadar! ¡ no quiero ser socorrista!. Yo lo que quiero es dinero y éxito.

El gurú le respondió:

– Nada más adentro, más profundo.

Y el joven volvió a pensar que el gurú estaba loco, que sabe cómo hacer dinero, pero está loco.

Y le dijo:

– Ven más profundo, ¡nada más adentro! Pensé que querías tener éxito.

– ¡Si quiero!

– Entonces ven más profundo.

Cuando se acerco, le cogió de la nuca, metió su cabeza en el agua y la mantuvo ahí adentro. Lo mantuvo con la cabeza en el agua hasta que el joven estaba a punto de ahogarse, apunto de desmayarse, y entonces le dejo que sacara la cabeza.

Y el gurú le dijo:

– Tengo una pregunta ¿En qué estabas pensando cuando tenías la cabeza en el agua?

– ¡Sólo pensaba en respirar!

– Cuando tú quieras tener éxito con la misma fuerza que deseabas respirar, entonces ¡tendrás éxito!”

Moraleja: respirar es más importante que cualquier otra cosa, porque si no lo hacemos, ¡nos morimos!.

  • Si ese mismo problema lo tuvieses al mismo tiempo que una enfermedad, ¿te seguiría importando tanto?. Normalmente, cuando no nos encontramos bien, el resto de problemas parecen tener menos importancia de la que nos parecía en principio. Si la respuesta a la pregunta anterior es negativa, entonces no pierdas más el tiempo con dicha preocupación y ¡a otra cosa, mariposa!.
  • Compara el problema que ahora te preocupa con otras situaciones también problemas que te hayan sucedido en el pasado. A lo largo de la vida suceden gran cantidad de imprevistos y problemas que tenemos que solucionar. Si el problema que ahora te angustia se parece a algo parecido que hayas superado en el pasado, entonces ¡tira para adelante!.
  • ¿Qué es lo peor que podría sucederte tomando esa decisión en la que te estás pensando? La inmensa mayoría de las veces tendemos a exagerar nuestros miedos, y luego casi nunca es para tanto. Esta es una de las formas que más me gusta utilizar para relativizar nuestros problemas. Y si la respuesta a esta pregunta es “podría morirme”, es hora de que pasemos al último punto.
  • Y si hoy fuese el último día de mi vida ¿Qué haría en estas últimas horas?Seguramente en lo que menos pensarías sería en el problema que te ocupa…..pero no hay que llegar a ese extremo para darse cuenta de lo que tiene realmente importancia.

Así que no llegues a este último punto y ¡relativiza lo que te suceda!

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