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La calvicie es uno de los cambios corporales que más preocupa a los seres humanos, especialmente a los hombres. Estamos tan obsesionados con sus consecuencias estéticas y psicológicas que rara vez nos detenemos a mirar a nuestro alrededor y preguntarnos: ¿Esto le pasa a otros animales?

La respuesta es sí, pero resulta evidente que la incidencia de calvicie en el reino animal es muchísimo más baja que la que observamos en los humanos. Esto se debe a cuestiones de supervivencia; mientras que nosotros nos refugiamos en nuestras casas, con aire acondicionado y calefacción, los animales se encuentran expuestos a las inclemencias atmosféricas, su pelaje juega un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal y la protección contra otras agresiones. De hecho, los animales domesticados y en cautiverio tienden a sufrir más problemas de pelaje que los que se encuentran en estado salvaje.

el pelaje es una herramienta de protección y de defensa

Además del trabajo que hace la selección natural con el pelaje de los animales salvajes, hay otra razón por la que sus parientes domésticos y en cautiverio pueden ser más propensos a sufrir de calvicie: el origen genético. Los animales domésticos suelen provenir de criadores que, en algunos casos, aparean a sus animales en círculos más o menos endogámicos. Por otro lado, los animales que viven en cautiverio disponen de muy pocas parejas potenciales alrededor del mundo (que, como ellos, también sean cautivos), por lo que el problema es el mismo, pero con un ritmo menos frenético. Algunas de las secuelas de esta poca variación genética pueden manifestarse en la pérdida de pelo.

Mientras que muchísimos animales pueden nacer o quedarse parcial o totalmente calvos debido a anomalías, mutaciones, enfermedades o, incluso, selección artificial (por ejemplo, los gatos esfinge y los perros xoloitzcuintle solo unos pocos experimentan un proceso de calvicie permanente similar al de los seres humanos.

Macacos arctoides

Hay algún tipo de mono que también sufre de alopecia areata

También conocido como macaco rabón, este primate sufre de alopecia areata que aparece con la edad, como los seres humanos. A diferencia de lo que nos ocurre a nosotros, a los rabones la alopecia los ataca indistintamente del género; tanto machos como hembras presentan, con la misma frecuencia, los mismos patrones de calvicie en la coronilla a medida que envejecen.

Perros: salchichas y galgos

La mezcla de especies caninas a manos del ser humano ha conseguido que algunas especies tengan problemas con sus pelajes

En el afán por obtener razas de animales con unas características muy específicas, el ser humano ha experimentado con la genética de estos animales durante siglos. Si bien ha logrado obtener los rasgos deseados (animales muy bajos, muy rápidos, muy musculosos, muy pequeños, etc.), también se han obtenido no pocos efectos secundarios. Cada raza tiene sus problemas, y dentro de la lista de los perros salchicha y los galgos está la calvicie.

Oso frontino

El oso frontino sufre un tipo de alopecia que le hace sufrir dolores y picores

Este fascinante animal no forma parte de los que presentan un patrón de calvicie similar al humano, pero también sufre de un tipo de alopecia muy frecuente y fastidiosa. La afección le produce un escozor tan grande, que los zoológicos suelen plantearse la eutanasia.

Macacas mulattas

Estos macacos pierden pelo por rascarse y durante el embarazo

Estos primates sufren de pérdida de pelo debido al hábito social de arrancárselo unos a otros. Adicionalmente, las hembras de esta especie suelen perder pelo durante el embarazo, exactamente como las hembras humanas.

En fin… 

El hombre no es el único animal que se queda calvo, pero sí es el único que ha ideado mecanismos para evitarlo o remediarlo. Teniendo a la mano tantos avances tecnológicos, no es necesario sucumbir al destino de la calvicie.

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